Después de tantos años cierro este blog para intentar daros otro más intuitivo, con una apariencia distinta y que sea más fácil de seguir. Esta es la nueva dirección:
Cuentos en castellano, gallego e italiano. Libros de María Acosta Díaz. Traducciones de libros. Reseñas de libros en castellano, gallego e italiano.
viernes, 12 de abril de 2024
CIERRE DE ESTE BLOG

viernes, 19 de enero de 2024
EL VAMPIRO de John Polidori - RESEÑA
Todos conocemos a Mary Shelley y su libro Frankestein, pero pocos saben que un joven médico, John Polidori, acompañante infatigable de Lord Byron, también estaba esa noche en la residencia suiza y que fue la otra persona que consiguió crear un libro de terror. Su título es "El vampiro". Este libro, que no llega a las 100 páginas, contiene todos los elementos que, a partir de este momento, serán los que el imaginario romántico transformará hasta llegar al Conde Drácula.
"El Vampiro" es un libro sugerente, la sangre no salta desde sus páginas para salpicar al lector. Al contrario, pocas palabras, algunas expresiones perfectamente colocadas y el terror entra en nuestras casas.
"Este episodio sucedió durante los festejos que se organizaban durante un invierno muy crudo en la ciudad de Londres. En esas fiestas que daban los personajes más importantes de la vida nocturna y diurna de la capital inglesa, apareció un noble, que llamaba más la atención por sus peculiaridades que por su rango."
Así comienza el libro, con una descripción concisa pero lo suficientemente sugerente para la época en que se había escrito como para atrapar la atención del lector y que siguiese leyendo. Peculiaridades y excentricidades, son palabras muy evocadoras, casi no hay que describir nada más. Cada época tiene las suyas y todos las conocen. ¿Pero qué podía atraer tanto a la sociedad inglesa de finales del XIX para conseguir que este libro tuviese tal éxito que fuese traducido inmendiatamente a cuatro idiomas? En mi humilde opinión: la capacidad para sugerir más que mostrar; ni una gota de sangre, ni un mordisco salvaje en el cuello de una gentil doncella; no hay seres voladores en la oscuridad. No hay nada de eso y sin embargo están todos los elementos de las futuras novelas de vampiros: el hombre elegante, frío y calculador que posee una personalidad magnética, que desprecia a todos y, a la vez, es admirado por aquellos a los que subestima; la impiedad de su comportamiento, el poder de transformar a todo ser que se cruza en su camino y que se relaciona de manera íntima con él (aunque esta intimidad nunca sea descripta con pelos y señales), el desprecio por el amigo que intenta comprenderlo, Aubrey, joven huérfano que tiene una hermana y que queda fascinado por la figura de este ser extraordinario, hasta que vislumbra su verdadera naturaleza.
Puede que dos siglos después de su escritura El Vampiro nos parezca un libro infantil, pero recordad que sin él Bran Stocker no hubiera escrito Drácula y las series y películas sobre vampiros nunca se hubieran filmado.

martes, 16 de enero de 2024
HOTEL D'ANGLETERRE di Carmine Mari - RECENSIONE
Riuscire a scrivere un libro di 400 pagine e che non diventi noioso
leggerlo mi sembra qualcosa di affascinante. Se poi questo libro è
anche scritto in prima persona e riesce a trattenere la mia
attenzione leggendo per ore, allora… Complimenti allo scrittore!
Questo
mi è successo poche volte, ma una di queste è stata con Hotel
d’Angleterre di Carmine Mari, un romanzo storico ambientato a
Salerno. Ma non solo, romanzo con spie, con storie romantiche, che si
svolge in un spazio ridotto (l’hotel d’Angleterre) e pochi
personaggi. Un po’ allo stile di Agatha Christie, per la struttura
del romanzo e il posto dove si muovono, ma con una maniera de
scrivere fresca che usa i modi di dire di forma divertenti.
Espressioni utilizzati da Carmine Mari come fare la fila per
giocarsi i numeri, chi pecora si mostra, il lupo se la mangia
e andare a farsi benedire sono state inserite dall’autore in
bocca del giovane protagonista Edoardo Scannapiero e fanno strappare
un sorriso.
Il
protagonista che racconta la storia, Edoà, è un uomo giovane che
bada dalla sua mamma e vuole diventare giornalista. Si innamora cotto
di una giovane donna, suffragetta, figlia di un ricco uomo di
Salerno. Italia è sul punto di entrare in una guerra e dei documenti
molti importanti sono spariti dall’ufficio di un militare. In
maniera casuale, Edoardo si vede coinvolto in mezzo a una trama dove
nessuno è quello che sembra. Forse neanche la famiglia con i bambini
che non lasciano di fare baccano? Forse sì o forse no, chissà.
Pochi personaggi ma abilmente descritti da Carmine Mari.
Per
quanto riguarda l’ambientazione ci mostra la Salerno nascosta,
quella dei poveracci, della malavita, della miseria ma anche quella
che desidera il cambiamento a una Salerno più giusta. Non è che io
conosca Salerno, nella Campania, ma lo scrittore è riuscito a
farmela vedere con l’immaginazione.
Si
dipingi con il pennello ma anche con le parole e Carmine Mari è un
eccellente pittore di ambientazioni, personaggi, sentimenti. Mi sono
trattenuta forse troppo tempo a leggere il libro, non perché non mi
piacesse quello che stava leggendo, anzi, perché se leggevo ogni
giorno poche pagine il finale del libro lo vedevo lontano, ed era
consapevole che quando arrivasse alla fine, all’ultima pagina, mi
sarei rattristata per averlo finito. Como effettivamente è successo.
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LAS HISTORIAS (DES)VELADAS de Roberta Mezzabarba - BOOKTRAILER
Quince relatos intrigantes que cautivarán al lector, sin vía de escape, hasta el fin de cada relato, un viaje a través del tiempo, desde el pasado a la época contemporánea, con distintas tramas, que incluyen la novela negra. Son muchas las facetas presentes en esta antología: Monoculus Orsinum; La hermosa Galiana; Proceso a una bruja; Re- comenzar; Los paramentos; La venganza del Moai. Cada relato os sumergirá en vidas mil veces vividas y en momentos históricos, a veces cruentos y de gran impacto emocional. Pero lo más interesante es la multiplicidad de argumentos incorporados y el mensaje de esperanza y amor que la autora nos expone: entre leyendas, luchas y subtergfugios, entre brujas y teléfonos móviles de última generación, el modus operandi del protagonista marca la diferencia.
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domingo, 14 de enero de 2024
Las historias (Des)veladas - Antología de cuentos de Roberta Mezzabarba - Primeras páginas
LA PAZ DE LOS VENCIDOS
Siempre le dolían los huesos cuando volvía a casa después de haber
cuidado las plantas de su pequeña huerta.
Mantenía con sus dos manos un pequeño hatillo a
cuadros blancos y rojos lleno de calabacines acabados de recoger: los
deslizó sobre la mesa de la cocina y sintió que se mareaba.
Se apoyó en la mesa y, apartando una silla, a
duras penas, se sentó.
Hacía ya tiempo que el dolor de cabeza que la
perseguía desde su juventud la había abandonado y que su vida
discurría tranquila… pero en aquel momento parecía que se le
escapaba por la punta de los dedos.
Alfa cerró los ojos y se vio de niña, aquella
mañana de julio de 1944, cuando estrechando contra el pecho un fardo
de cuadros blancos y rojos, lleno de calabacines acabados de recoger
en el huerto de tía Ines, estaba a punto de entrar en casa cuando
encontró la puerta abierta de par en par y la madre vestida con el
traje de los domingos, aquel azul con las florecillas, entre dos
partisanos armados de expresión dura y decidida.
Aquella mañana, Alfa y la madre deberían
haber ido a Vercelli a retirar el subsidio de guerra para los
familiares de los combatientes: al padre de Alfa, Pietro Giubelli, lo
habían dado por desaparecido.
«¡Muévete,
Margherita! ¡A Palmo no le gusta esperar, sin
tonterías, síguenos!»
Aquellas palabras,
gritadas por la voz estridente de uno de los hombres armados,
rompieron el silencio ensordecedor donde sólo el chillido de las
golondrinas retumbaba en el cielo.
Alfa no entendía
lo que estaba sucediendo y buscaba con su mirada la de la madre, que,
con los ojos, sin embargo, parecía querer evitarla.
«Si
me vais a interrogar, entonces me llevo también a mi hija… además
no tengo dónde dejarla.»
Al escuchar estas
palabras Alfa se enroscó a las piernas de la madre.
«Anduma!1»
gritó uno de los hombres, y la
extraña compañía se puso en movimiento: dos hombres armados y una
mujer con una niña agarrada a su falda. No se dirigieron, como
habían dicho, a ver al comandante sino que se metieron por la calle
que llevaba al cementerio, evitando adrede el centro de Crevacuore y,
con las casas, los ojos indiscretos.
Poco antes de
llegar al cementerio había una cabaña
abandonada. La compañía se paró enfrente de aquella pequeña
construcción.
Uno de los
partisanos arrebató a Alfa de la madre, manteniéndola quieta,
luego, Margherita, fue empujada al interior de la cabaña.
La mujer intentaba
zafarse de la presa de las manos de los dos partisanos que le
apretaban los brazos mientras gritaba:
«¿Qué
queréis de mí? ¿Qué queréis de mí?»
Las lágrimas
querían salir de los ojos de Alfa pero la niña no apartaba los ojos
de su madre que, aunque atemorizada, mantenía su orgullo.
De repente, en la
puerta de la cabaña, apareció la figura de Palmo, aparentemente
desarmado, con la boina en la cabeza y los finos labios formando una
mueca.
El hombre se paró
en el umbral de aquella cabaña y su mirada pareció perforar, casi
físicamente, con una violencia inaudita, a Alfa y a la madre, que al
sentir sobre ellas aquellos ojos habían dejado de moverse.
Jefe indiscutible
de los partisanos, Aurelio Bussi, alias Palmo, producía terror con
su sola presencia: a un gesto suyo, los partisanos que se encontraban
dentro de la cabaña, salieron, dejándolo solo con Margherita.
Fueron unos largos
minutos de espera silenciosa en los que incluso las respiraciones
semejaban querer hablar: Alfa no apartaba la mirada de la puerta de
aquella barraca delante de la que había pasado mil veces pero a la
que no había dado ninguna importancia.
De vez en cuando se
escuchaba la voz de Margherita gritar palabras que no se distinguían
pero cuyo sonido confuso
parecía conseguir contar, por si
mismo, todo el
dramatismo del momento, el miedo, la rabia, la impotencia de la mujer
ante una decisión, aparentemente, ya tomada antes de escucharla.
Después todo se
aquietó y se escuchó el sonido de unos pasos.
Margherita salió
vacilante, en primer lugar, seguida a pocos pasos por Palmo: la mujer
tenía el rostro alterado pero la hija, de todos modos, corrió hacia
ella, abrazándola y buscando consuelo entre las manos de su madre,
que se levantaron inmediatamente para acariciar su cabeza.
Alfa se dio la
vuelta, miró al hombre que estaba junto a ellas: los ojos de Palmo
eran fisuras en la fuerte luz estival y su expresión no dejaba
transparentar ningún sentimiento..
«Ha llegado tu
hora, Margherita. Vosotros dos, Ricciotti y Giubelli2
siempre habéis sido mi ruina, siempre me habéis dado que hacer,
¡sois un puñado de fascistas y de delincuentes!»
El susurro de la
voz del jefe partisano resonó despiadado, como una ráfaga de viento
frío, en la explanada delante de la cabaña.
Palmo hizo una
señal con la cabeza, en dirección a sus hombres, y los dos
partisanos que estaban más cerca de Margherita, comenzaron a
empujarla por el sendero que subía hacia el cementerio, y después
de unos pocos pasos apareció ante los ojos de la mujer y de Alfa un
ancho muro gris.
Lo que estaba a
punto de suceder resultó muy claro para ambas.
Ya no quedaba
espacio para las ilusiones.
Los hombres que la
habían conducido a empellones hasta allí habían aflojado la
presión en los brazos de la mujer, que ahora podía abrazar
estrechamente a la hija manteniéndole la cabeza apretada contra el
estómago.
La niña, con sus
míseros diez años, sintió los latidos enloquecidos del corazón
materno, tum, tum, y estrechándola con fuerza fue consciente, en su
joven corazón, de lo que estaba a punto de suceder.
Un partisano, al
que los otros llamaban Orlando, se acercó a las dos mujeres
intentando apartar a Alfa de los brazos de Margherita.
«Pietà l’è
morta!3»
gritaban los otros incitando al muchacho a actuar con mano dura y no
dejarse llevar por la compasión.
Alfa gritaba, no
quería soltarse y se resistía dando patadas, con la cabeza baja.
El hombre la
arrancó del cuerpo de la madre con un gesto decidido y la arrastró
como si fuese un fardo: las rodillas de la niña se pelaron en las
piedras de la grava, pero la pequeña no sintió dolor, sólo tenía
oídos para los gritos de la madre.
«¡No, no,
socorro, no! ¡Alfa! ¡Alfa!»
Arrastraron lejos a
la chiquilla y vio a la madre retenida con firmeza por uno de
aquellos hombres armados, luego vio a Palmo hablar con los otros,
pero no distinguió las palabras.
En ese momento el
partisano Orlando, que todavía mantenía agarrados firmemente los
brazos de Alfa, le presionó su cara contra su tórax, cubriéndole
los ojos, quizás en un gesto de extrema piedad. La niña con la cara
encima del partisano, escuchó la primera explosión, luego un
barrido de ametralladora.
1 Nota del traductor: Dialecto del Piemonte. En italiano, Andiamo!. En español, ¡Vamos!
2 Nota de la autora: Ricciotti era el apellido de Margherita, madre de Alfa, y Giubelli el del padre, Pietro.

martes, 2 de enero de 2024
ROMA SONO IO di Santiago Posteguillo - RECENSIONE
Tutti noi abbiamo letto molti libri sulla vita di Giulio Cesare. Per
quanto riguarda me sono sempre stati dei libri che raccontano gli
ultimi giorni del dittatore e la sua morte.
Roma sono io di Santiago
Posteguillo è stato, assolutamente, il primo libro che ho letto sul
Giulio Cesare giovane. È stata una scoperta meravigliosa. Molti anni
fa ho letto libri scritti dagli scrittori classici sulle guerre
civili nella Roma antica ma, proprio, forse perché non era la mia
storia diretta, non mi sono resa conto di ciò che significava.
Con questo libro di Posteguillo ho
imparato il significato delle guerre civili a Roma. Di fatto, Roma
sono io, il titolo del libro, non riguarda Cesare, come si poteva
pensare prima di cominciare a leggere il romanzo, ma alla brama di
potere di ogni dittatore che ha voluto trarre profitto di Roma per sé
stesso.
Roma sono io è la storia del
giovane Giulio Cesare, certo, ma anche quella di Silla, di Cinna, di
Dolabella.
Siccome il protagonista è Cesare
il romanzo comincia con la nascita di questo bambino che diventerà
il più grande generale di Roma. Ma poi il romanzo prende un’altra
piega incrociando la storia del futuro dittatore con altre storie.
Roma sono io si suddivide
in due grandi parti:
- quella che ha a che vedere con la
vita di Cesare, quella familiare, le Memorie, è così
la vita di Cesare è raccontata dal punto di vista di sua madre,
Aurelia, il suo zio, Gaio Mario, sua moglie Cornelia e il suo grande
amico Labieno.
In queste memorie si incrociano le
storie sullo sviluppo di un Cesare ragazzo di pochi anni fino al
momento in cui deve lottare per la sua vita e dei suoi legionari a
Mitilene.
Ogni memoria ci scopre un aspetto
che non conoscevamo di Cesare e anche il suo svolgimento fisico,
mentale e politico.
Ma, con ogni Memoria scopriamo la
personalità delle persone che faranno di Cesare un grande uomo.
- quella che ha a che vedere con lo
svolgimento politico di Cesare, Silla e tutto il processo contro
Dolabella.
In questo modo, amici e nemici, si
incrociano in una storia affascinante.
È la vita di Cesare l’argomento
principale del romanzo di Posteguillo? All’inizio sembra di sí,
ma, man mano che si legge il libro si scorpre che, veramente,
l’argomento principale è diverso. È la storia degli anni
turbolenti delle guerre civili e di tutti i dittatori che cercarono
di fare di Roma la sua propietà, con diritto di vita y di morte su
tuti quanti non erano d’accordo con le loro idee.
Così ho imparato:
- come era la lotta tra optimates e
popolanos
- chi era cittadino romano e chi
socio
- come le legioni di Roma sono
diventate profesionisti.
Quale è il personaggio che mi ha
colpito di più di tutto il libro? Gaio Mario.
Gaio Mario, zio di Cesare,
rappresenta la virtus romana, la nobiltà di carattere; è un
patrizio, certo, ma non cerca i profitto personale bensì la grandeza
di Roma, questa deve abbracciare a tutti (cittadini, socii, i poveri
di Roma). Gaio Mario prende il sopravvento su tutti gli altri
personaggi del romanzo. Per me, Roma è Gaio Mario, con il suo senso
della giustizia, dell’onore, dell’eroismo, dell’amicizia; per
Gaio Maio i suoi soldati, che provengono dei quartieri poveri di
Roma, i soci (i popoli che sono stati romanizati e che bramano per la
giustizia romana), sono Roma, no i ditattori. Nel capitolo 23 Gaio
Mario dice:
(…) difenderò Roma. Un
giorno riuscirò a cambiare questa città affinché sia di tutti:
popolari, cavalieri, plebei e soci. Però prima devo difenderla.
Quando c’è una grave crisi in atto, non c’è tempo per dispute
politiche. Solo i malvaggi e gli stupidi mettono la politica davanti
alle crisi.
Avrei
potuto cominciare a inserire brano dopo brano su questo personaggio,
Gaio Mario, sette volte console di Roma, difensore della grandeza e
della virtus romana, zio di Giulio Cesare ma non devo, peccato!, ci
sono altri personaggi come Cornelia, una ragazza di otto anni che è
già conscia di cosa si aspetta di lei:
io sono abituata a fare quello
che mi ordinano. Forse tu no.
O
Aurelia, la madre di Giulio Cesare, una donna forte e inteligente che
sempre ricorda al figlio il suo destino eroico, nel capitolo
intitolato Il sangue di Enea, Aureli dice al giovane Giulio:
Ricorda sempre la storia della
tua stirpe, della tua origine, della nascita della gens Giulia, la
tua famiglia, la più nobile e importante di tutta Roma. La dea
Venere giacque con il pastore Anchise e della relazione nacque Enea.
Il figlio di Enea venne chiamato Iulio e tu discende da lui. Sei
l’erede degli eroi di Troia…
Il
romanzo di Posteguillo è molto complesso. Cercare di fare una
recensione di ogni aspetto del romanzo sarebbe una tarea immane.
Basta dire che sono riuscita a finirlo in tre giorni, che non potevo
lasciare di leggerlo finchè i miei occhi cominciavano a vedere la
riga doppia, che ogni personaggio, cattivo o meno, mi ha colpito in
maniera che ho amato a quelli belli, eroiche, a volte forse ingenui,
come il giovane Cesare quando deve fare l’avvocato dell’acussa
nel processo contro Dolabella, come Gaio Mario, come il padre di
Cesare, e odiato a quelli come Silla, Dolabella e tutti quanti
volevano il potere per sé stessi.
Devo
anche dire che il lavoro di traduzione svolto per Adele Ricciotti mi
sembra meraviglioso. Sono riuscita a dimenticare che questo libro,
Roma sono io, è stato scritto da uno scrittore spagnolo, che la sua
lingua di origine è lo spagnolo, e ho amato la traduzione di questa
donna, Adele Ricciotti.
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LA BANDA DEI CALIOTI di Ferdinando Martino - RECENSIONE
Rinaldo, Umberto, Gimmo e Alfredo sono quattro ragazzi amici,
frequentano la stessa scuola media. Appartengono a famiglie normali,
senza problemi di soldi, comunque, cominciano a fare piccoli furti
all’inizio dell’adolescenza.
Lo stile di vita criminale lo
interpretavano anche come una protesta, una risposta dura al sistema,
rassegnati al fatto che non avremmo trovato un posto nel cosiddetto
mondo perbene (pagina 34)
Conosco abbastanza libri che parlano
dei malavitosi, in genere sono storie che parlano di persone povere
che vivono una vita davvero insopportabile e che, per andare avanti,
non trovano un altro cammino che le rapine e altri azioni fuorilegge.
A dire il vero sempre mi avevo chiesto come fosse possibile che un
ragazzo o una ragazza, con dei genitori che danno loro tutto quello
che desiderano, che frequentano la scuola e anche l’università,
quindi, persone con un certo livello di cultura, erano riuscite a
scegliere una maniera di vivere così pericolosa. Certo, il denaro.
Ma non solo, come ci informa la citazione di sopra.
La banda dei Calioti di
Ferdinando Martino racconta il percorso di quattro ragazzi in gamba
che scelgono questa forma di vita, che non ha a che vedere con i
malviventi di strada che non hanno avuto un’altra scelta. Ed è
questo quello che attira l’attenzione di Bruno il Corso quando
conosce ai nostro protagonisti nel carcere di Poggioreale. Sono
persone intelligenti, posso prendere una strada diversa anche
all’interno del mondo della Camorra.
Da questo momento comincia un’ascesa
all’interno di un mondo così diverso da quello in cui sono stato
cresciuti: la criminalità organizzata.
Il libro è scorrevole, i personaggi
(ognuno con la sua personalità diversa) sono stati descritti con
molta cura e Ferdinando Martino sa delineare perfettamente i diversi
caratteri che conformano la vita malavitosa. La maniera di scrivere
dell’autore è sintetica, ogni parola e ogni frase è importante,
non ci sono descrizioni lunghe per riempire le pagine. Leggere La
banda dei Calioti è come vedere un film, anzi, un eccellente
film.
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