lunes, 7 de diciembre de 2020

IL PIANTO DELL'ALBA: ULTIMA OMBRA PER IL COMMISSARIO RICIARDI di Maurizio de Giovanni - RECENSIONE

L'ultimo libro con protagonista il commissario Ricciardi. Tutti i libri della collana di Ricciardi sono tristi, sia per l'epoca in cui si svolge la storia (l'Italia fascista) che per il protagonista, Ricciardi, un uomo che porta con sé una maledizione, il Fatto. Quello che mi piace de di Giovanni è che sa benissimo come fare che i suoi personaggi, anche se il più piccolo, si facciano vivi a tal punto che sembra che ci sono davanti al lettore. Ma anche vivi sono la pioggia e il vento, un vento che fa impazzire a quelli che non lo conoscono.  Devo dire che, anche se non mi è piaciuto tanto come gli altri già letti, non mi è delusa. Ho letto il libro in 6 o 7 ore, non mi ricordo bene, e fino a che non ho avuto gli occhi come palline di golf e tanto stanchi di farmi male, non ho potuto lasciarlo da parte.

domingo, 6 de diciembre de 2020

LA DANZE DELLE OMBRE di Nicky Persico - RECENSIONE

 

Un anno fa ho letto questo libro, poi l'ho tradotto allo spagnolo. È un libro speciale che tratta l'argomento di un uomo che si è perso e arriva a una vecchia stazione ferroviaria, non sa dove andare, forse a qualsiasi posto a patto che sia lontano da dove si trova in questo istante. Prende un treno, non sa la destinazione ma se ne frega, la cosa importante è sfuggire della sua vita che non gli piace. Durante il percorso in treno conosce ad alcuni personaggi un po' bizzarre ma simpatici. Per far sì che il tragitto risulti più piacevole ognuno di loro racconterà una storia, vera o meno.

Così comincia un libro dove Nicky Persico fa bella mostra della sua immaginazione e la sua maniera di scrivere scorrevole per raccontare in poche pagine come vede lui la vita attraverso di questo uomo perso che, man mano che si svolge il libro, comincerà a capire cosa si vuole di lui. LA DANZA DELLE OMBRE è un libro, allo stesso tempo, facile da leggere ma non tanto di capire. Ci vuole immaginazione, finezza di spirito e anche immedesimarsi con il protagonista per godere di esso.

Per quanto riguarda la struttura narrativa la prima cosa che mi è venuta in mente... BOCACCIO. Non dico di più. Un libro che vale la pena leggere e che non lascerà indifferente a chi abbia il coraggio di confrontarlo.

sábado, 5 de diciembre de 2020

SCARLATTO VENEZIANO di Maria Luisa Minarelli - RECENSIONE

 Finito ieri di sera. Dopo una settimana veramente strana ieri sera sono riuscita a finire di leggere il primo libro della serie con l'avogadore Pisani di protagonista. Ho goduto la lettura di ogni pagina e un'altra volta sono riuscita a percorrere le calli e i sottoporteghi della Serenissima. E anche ho scoperto qualcosa che non sapeva..., va bene, ho scoperto un sacco di cose che non conoscevo. La bauta, come maschera veneziana tipica, era qualcosa che già mi aveva detto una mia amica che lavora in una bella trattoria della fondamenta dei Tolentini, grazie cara, ma che i veneziani cominciassero il festeggiamento del Carnavale il 26 di dicembre, come facevano i romani, di questo non avevo nella più pallida idea. 

Maria Luisa Minarelli, grazie, ho percorso un'altra volta i luoghi a me molto cari, ho letto il libro che volevo leggere su Venezia e mi sono affezionata a Pisani, Nani, Zen, Chiara e leggerò anche gli altri, ne sono certa.

viernes, 4 de diciembre de 2020

La sombra del campanile de Stefano Vignaroli - Primeras páginas

 

Capítulo 1

Bernardino sabía que vivía en unos tiempos en los que era realmente peligroso imprimir un texto sin haber obtenido la aprobación eclesiástica. Si, además de eso, el texto era blasfemo y ofendía a la Iglesia oficial, sacando a relucir doctrinas contrarias a ella, corrían el riesgo de acabar en la hoguera no sólo los libros impresos sino también el autor y el editor. Su imprenta, en Vía delle Botteghe, marchaba bien. Hacía poco que había comenzado el siglo XVI y Bernardino era se había dado a conocer como tipógrafo en toda Italia por haber sustituido los caracteres móviles de impresión de madera por los de plomo, mucho más resistentes y duraderos. Con el mismo cliché conseguía imprimir un millar de copias frente a las trescientas que sus predecesores de la escuela alemana estampaban con los estereotipos de madera, aunque el manipular aquel metal le estaba creando bastantes problemas de salud. Había comprado, hacía ya más de treinta años, la imprenta de Federico Conti, un veronés que había hecho su fortuna en Jesi, creando la primera edición impresa en toda Italia de la Divina Comedia del gran poeta Dante Alighieri. Conti había alcanzado en poco tiempo la cima de su fortuna, de la misma manera que rápidamente había caído en desgracia. Bernardino había aprovechado la ocasión y había adquirido la estupenda imprenta por cuatro cuartos. Con la calma y la paciencia propias de aquellos que provienen del condado Jesino, (Bernardino era originario de Staffolo), había hecho crecer su actividad hasta el máximo nivel, sin enfrentarse con las autoridades, siempre honrado y respetado. Hasta ahora, la obra más importante a la que se había dedicado, había sido la Storia de Jesi, desde sus orígenes hasta el nacimiento de Federico II, basada sobre todo lo que se había transmitido por tradición oral y por documentos históricos, antiguos manuscritos, contratos, mapas y todo aquello que se conservaba en los palacios de las nobles familias de Jesi: Franciolini, Santoni y Ghislieri. En la preparación de la obra habían trabajado Pietro Grizio y él mismo; aunque no era un auténtico escritor, en realidad, a base de estampar pruebas de impresión, había adquirido una fantástica familiaridad con la lengua italiana. Una obra que todavía no había terminado y que sería impresa por sus sucesores sólo en el año 1578, después de un notable trabajo de revisión y acabado. Una obra que sería durante mucho tiempo la más importante fuente histórica sobre la ciudad de Jesi y en la que se inspirarían, aproximadamente dos siglos después, y aún más, Baldassini para sus Memorie Historiche dell’antichissima e regia città di Jesi y Annibaldi para su Guida di Jesi, desaparecida nada menos que en los primeros años del siglo XX. Una obra grande e importante, todavía en marcha, que había dejado pendiente, para publicar un librito que había sido encargado por una muchacha de unos veinte años. ¿Qué había pasado por la cabeza de Bernardino para imprimir un opúsculo dedicado al culto pagano de la Diosa Madre y a la curación con las hierbas medicinales? El Inquisidor jefe de la ciudad, el Cardenal Artemio Baldeschi, podría irrumpir en su taller de un momento a otro, a lo mejor instigado por algún otro tipógrafo celoso por sus éxitos. Y todo esto por hacer un favor a la sobrina del Cardenal, Lucia Baldeschi. ¿A los cincuenta años había perdido la cabeza por aquella doncella?

No, era improbable, decía para sus adentros el impresor. No podría seguramente mantener una noche de amor con una joven potranca, aunque… Aunque la sola idea de poder acariciarle las manos con las suyas le excitaba un poco, pero mandaba aquellos impulsos a los ángulos más recónditos de su mente.

A cambio de la impresión del manual, la joven bruja había prometido a Bernardino una cura eficaz para la ciática que lo afligía desde hacía años y un ungüento que le protegería de la absorción del polvo de plomo a través de la piel agrietada de las manos.

La culpa de tu anemia y de los dolores de hueso son del plomo que manejas cada día. Se absorbe a través de la piel e inhalando su polvo mientras se respira. Si quieres vivir mucho más tiempo sigue mis consejos.

Lucia era una mujer joven, en ese momento tenía veinte años, más bien alta, morena, con los ojos color avellana siempre en movimiento, siempre a la búsqueda de todo tipo de detalles. No se le escapaba nada de lo que sucedía a su alrededor, tenía un oído finísimo y también la capacidad de la clarividencia; además, era capaz de curar, con las hierbas y los remedios naturales, una gran variedad de enfermedades. Esto era lo que sabía oficialmente quien la conocía. En realidad, Lucia estaba dotada de unos poderes desconocidos para la mayor parte de las personas normales pero intentaba no revelarlos a nadie, sobre todo por el hecho de que vivía bajo el mismo techo que su tío. Era un niña de nueve años cuando, mientras asistía a la quema de Lodomilla Ruggieri en la plaza pública, se había quedado conmocionada por el espectáculo escalofriante de la ejecución. La abuela la mantenía cogida de la mano en medio de la multitud que esperaba que la condenada saliese de la fortaleza, en la cima de la Salita1 della Morte. La mujer, montada en un mulo, con las manos atadas a las riendas, los vestidos rotos que dejaban al descubierto su desnudez, estaba visiblemente destrozada por las torturas que los inquisidores le habían infligido con el fin de que confesase sus pecados. Tenía un ojo morado, un hombro dislocado y, cuando le hicieron bajar del mulo, casi no era capaz de tenerse en pie. Fue atada al palo, con los brazos en alto, de manera que no se desplomase sobre las rodillas. A continuación fue dispuesta la madera debajo de sus pies y alrededor de sus piernas. Un sacerdote se le acercó con la cruz:

¿Reniegas de Satanás?

Por toda respuesta Lodomilla había escupido a la cruz y al sacerdote y las llamas habían prendido en el montón de leña. Los gritos de la mujer que se quemaba eran inhumanos, Lucia no podía soportarlos y había pensado con intensidad que si en ese momento se produjese una lluvia torrencial el agua apagaría el fuego y, de alguna forma, la pobrecilla se podría salvar. Miró al cielo y lo vio cargarse enseguida de nubes negras que amenazaban lluvia. Lucia comprendió que bastaba que el pensamiento ordenase a las nubes que lloviese y se desencadenaría el diluvio. La abuela, que conocía las capacidades de la niña, a la que había comenzado a enseñar los rudimentos de la magia, la paró a tiempo.

Si no quieres tener el mismo fin que Lodomilla, frena tus instintos. Es la Diosa la que ha llamado a nuestra amiga, de lo contrario con sus artes mágicas se habría librado de las llamas. Dentro de poco dejará de sufrir y su espíritu será acogido por la Buena Diosa.

Se sintió el estruendo de algún trueno pero no cayó ni una sola gota de agua. Las nubes se desvanecieron y el cielo se serenó. El azul de la jornada de finales de mayo era atravesado solamente por una columna de humo negro que se alzaba desde la pira. Lodomilla era ya un tizón ardiente sin vida. Alguien continuó tirando haces de leña y alimentando el fuego hasta que de la bruja no quedaron más que cenizas.

Desde aquel día Lucia había intuido que, con sus poderes, podía dominar los diversos elementos de la naturaleza, poniéndolos a su servicio, tanto para el bien como para el mal. Su abuela había intentado guiarla en el camino para conseguir el control de sus artes mágicas, le había enseñado a reconocer las hierbas medicinales, las que curaban y las tóxicas, las que tenían actuaban como estupefaciente y las que poseían presuntos poderes mágicos. Le había enseñado a pronunciar encantamientos y a realizar talismanes y, cuando cumplió los catorce años, le había dicho:

1 Nota del traductor: Salita della Morte: Subida/Cuesta de la Muerte.

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