viernes, 12 de abril de 2024

CIERRE DE ESTE BLOG

 Después de tantos años cierro este blog para intentar daros otro más intuitivo, con una apariencia distinta y que sea más fácil de seguir. Esta es la nueva dirección: 

https://mislibros63.wordpress.com/

viernes, 19 de enero de 2024

EL VAMPIRO de John Polidori - RESEÑA

 
Todos conocemos a Mary Shelley y su libro Frankestein, pero pocos saben que un joven médico, John Polidori, acompañante infatigable de Lord Byron, también estaba esa noche en la residencia suiza y que fue la otra persona que consiguió crear un libro de terror. Su título es "El vampiro". Este libro, que no llega a las 100 páginas, contiene todos los elementos que, a partir de este momento, serán los que el imaginario romántico transformará hasta llegar al Conde Drácula.
"El Vampiro" es un libro sugerente, la sangre no salta desde sus páginas para salpicar al lector. Al contrario, pocas palabras, algunas expresiones perfectamente colocadas y el terror entra en nuestras casas. 

"Este episodio sucedió durante los festejos que se organizaban durante un invierno muy crudo en la ciudad de Londres. En esas fiestas que daban los personajes más importantes de la vida nocturna y diurna de la capital inglesa, apareció un noble, que llamaba más la atención por sus peculiaridades que por su rango."

Así comienza el libro, con una descripción concisa pero lo suficientemente sugerente para la época en que se había escrito como para atrapar la atención del lector y que siguiese leyendo. Peculiaridades y excentricidades, son palabras muy evocadoras, casi no hay que describir nada más. Cada época tiene las suyas y todos las conocen. ¿Pero qué podía atraer tanto a la sociedad inglesa de finales del XIX para conseguir que este libro tuviese tal éxito que fuese traducido inmendiatamente a cuatro idiomas? En mi humilde opinión: la capacidad para sugerir más que mostrar; ni una gota de sangre, ni un mordisco salvaje en el cuello de una gentil doncella; no hay seres voladores en la oscuridad. No hay nada de eso  y sin embargo están todos los elementos de las futuras novelas de vampiros: el hombre elegante, frío y calculador que posee una personalidad magnética, que desprecia a todos y, a la vez, es admirado por aquellos a los que subestima; la impiedad de su comportamiento, el poder de transformar a todo ser que se cruza en su camino y que se relaciona de manera íntima con él (aunque esta intimidad nunca sea descripta con pelos y señales), el desprecio por el amigo que intenta comprenderlo, Aubrey, joven huérfano que tiene una hermana y que queda fascinado por la figura de este ser extraordinario, hasta que vislumbra su verdadera naturaleza.
Puede que dos siglos después de su escritura El Vampiro nos parezca un libro infantil, pero recordad que sin él Bran Stocker no hubiera escrito Drácula y las series y películas sobre vampiros nunca se hubieran filmado.

martes, 16 de enero de 2024

HOTEL D'ANGLETERRE di Carmine Mari - RECENSIONE

Riuscire a scrivere un libro di 400 pagine e che non diventi noioso leggerlo mi sembra qualcosa di affascinante. Se poi questo libro è anche scritto in prima persona e riesce a trattenere la mia attenzione leggendo per ore, allora… Complimenti allo scrittore! 
Questo mi è successo poche volte, ma una di queste è stata con Hotel d’Angleterre di Carmine Mari, un romanzo storico ambientato a Salerno. Ma non solo, romanzo con spie, con storie romantiche, che si svolge in un spazio ridotto (l’hotel d’Angleterre) e pochi personaggi. Un po’ allo stile di Agatha Christie, per la struttura del romanzo e il posto dove si muovono, ma con una maniera de scrivere fresca che usa i modi di dire di forma divertenti. Espressioni utilizzati da Carmine Mari come fare la fila per giocarsi i numeri, chi pecora si mostra, il lupo se la mangia e andare a farsi benedire sono state inserite dall’autore in bocca del giovane protagonista Edoardo Scannapiero e fanno strappare un sorriso. 
Il protagonista che racconta la storia, Edoà, è un uomo giovane che bada dalla sua mamma e vuole diventare giornalista. Si innamora cotto di una giovane donna, suffragetta, figlia di un ricco uomo di Salerno. Italia è sul punto di entrare in una guerra e dei documenti molti importanti sono spariti dall’ufficio di un militare. In maniera casuale, Edoardo si vede coinvolto in mezzo a una trama dove nessuno è quello che sembra. Forse neanche la famiglia con i bambini che non lasciano di fare baccano? Forse sì o forse no, chissà. Pochi personaggi ma abilmente descritti da Carmine Mari. 
Per quanto riguarda l’ambientazione ci mostra la Salerno nascosta, quella dei poveracci, della malavita, della miseria ma anche quella che desidera il cambiamento a una Salerno più giusta. Non è che io conosca Salerno, nella Campania, ma lo scrittore è riuscito a farmela vedere con l’immaginazione. 
Si dipingi con il pennello ma anche con le parole e Carmine Mari è un eccellente pittore di ambientazioni, personaggi, sentimenti. Mi sono trattenuta forse troppo tempo a leggere il libro, non perché non mi piacesse quello che stava leggendo, anzi, perché se leggevo ogni giorno poche pagine il finale del libro lo vedevo lontano, ed era consapevole che quando arrivasse alla fine, all’ultima pagina, mi sarei rattristata per averlo finito. Como effettivamente è successo.

Vedere su Amazon

LAS HISTORIAS (DES)VELADAS de Roberta Mezzabarba - BOOKTRAILER

 
Quince relatos intrigantes que cautivarán al lector, sin vía de escape, hasta el fin de cada relato, un viaje a través del tiempo, desde el pasado a la época contemporánea, con distintas tramas, que incluyen la novela negra. Son muchas las facetas presentes en esta antología: Monoculus Orsinum; La hermosa Galiana; Proceso a una bruja; Re- comenzar; Los paramentos; La venganza del Moai. Cada relato os sumergirá en vidas mil veces vividas y en momentos históricos, a veces cruentos y de gran impacto emocional. Pero lo más interesante es la multiplicidad de argumentos incorporados y el mensaje de esperanza y amor que la autora nos expone: entre leyendas, luchas y subtergfugios, entre brujas y teléfonos móviles de última generación, el modus operandi del protagonista marca la diferencia.

Ver en Amazon

domingo, 14 de enero de 2024

Las historias (Des)veladas - Antología de cuentos de Roberta Mezzabarba - Primeras páginas

 

LA PAZ DE LOS VENCIDOS 
Siempre le dolían los huesos cuando volvía a casa después de haber cuidado las plantas de su pequeña huerta.  
Mantenía con sus dos manos un pequeño hatillo a cuadros blancos y rojos lleno de calabacines acabados de recoger: los deslizó sobre la mesa de la cocina y sintió que se mareaba.  
Se apoyó en la mesa y, apartando una silla, a duras penas, se sentó.  
Hacía ya tiempo que el dolor de cabeza que la perseguía desde su juventud la había abandonado y que su vida discurría tranquila… pero en aquel momento parecía que se le escapaba por la punta de los dedos.  
Alfa cerró los ojos y se vio de niña, aquella mañana de julio de 1944, cuando estrechando contra el pecho un fardo de cuadros blancos y rojos, lleno de calabacines acabados de recoger en el huerto de tía Ines, estaba a punto de entrar en casa cuando encontró la puerta abierta de par en par y la madre vestida con el traje de los domingos, aquel azul con las florecillas, entre dos partisanos armados de expresión dura y decidida. 
Aquella mañana, Alfa y la madre deberían haber ido a Vercelli a retirar el subsidio de guerra para los familiares de los combatientes: al padre de Alfa, Pietro Giubelli, lo habían dado por desaparecido. 

«¡Muévete, Margherita! ¡A Palmo no le gusta esperar, sin tonterías, síguenos!» 
Aquellas palabras, gritadas por la voz estridente de uno de los hombres armados, rompieron el silencio ensordecedor donde sólo el chillido de las golondrinas retumbaba en el cielo. 
Alfa no entendía lo que estaba sucediendo y buscaba con su mirada la de la madre, que, con los ojos, sin embargo, parecía querer evitarla. 
«Si me vais a interrogar, entonces me llevo también a mi hija… además no tengo dónde dejarla.» 
Al escuchar estas palabras Alfa se enroscó a las piernas de la madre. 
«Anduma!1» gritó uno de los hombres, y la extraña compañía se puso en movimiento: dos hombres armados y una mujer con una niña agarrada a su falda. No se dirigieron, como habían dicho, a ver al comandante sino que se metieron por la calle que llevaba al cementerio, evitando adrede el centro de Crevacuore y, con las casas, los ojos indiscretos. 
Poco antes de llegar al cementerio había una cabaña abandonada. La compañía se paró enfrente de aquella pequeña construcción. 
Uno de los partisanos arrebató a Alfa de la madre, manteniéndola quieta, luego, Margherita, fue empujada al interior de la cabaña. 
La mujer intentaba zafarse de la presa de las manos de los dos partisanos que le apretaban los brazos mientras gritaba: 
«¿Qué queréis de mí? ¿Qué queréis de mí?» 
Las lágrimas querían salir de los ojos de Alfa pero la niña no apartaba los ojos de su madre que, aunque atemorizada, mantenía su orgullo. 
De repente, en la puerta de la cabaña, apareció la figura de Palmo, aparentemente desarmado, con la boina en la cabeza y los finos labios formando una mueca. 
El hombre se paró en el umbral de aquella cabaña y su mirada pareció perforar, casi físicamente, con una violencia inaudita, a Alfa y a la madre, que al sentir sobre ellas aquellos ojos habían dejado de moverse. 
Jefe indiscutible de los partisanos, Aurelio Bussi, alias Palmo, producía terror con su sola presencia: a un gesto suyo, los partisanos que se encontraban dentro de la cabaña, salieron, dejándolo solo con Margherita. 
Fueron unos largos minutos de espera silenciosa en los que incluso las respiraciones semejaban querer hablar: Alfa no apartaba la mirada de la puerta de aquella barraca delante de la que había pasado mil veces pero a la que no había dado ninguna importancia. 
De vez en cuando se escuchaba la voz de Margherita gritar palabras que no se distinguían pero cuyo sonido confuso parecía conseguir contar, por si mismo, todo el dramatismo del momento, el miedo, la rabia, la impotencia de la mujer ante una decisión, aparentemente, ya tomada antes de escucharla. 
Después todo se aquietó y se escuchó el sonido de unos pasos. 
Margherita salió vacilante, en primer lugar, seguida a pocos pasos por Palmo: la mujer tenía el rostro alterado pero la hija, de todos modos, corrió hacia ella, abrazándola y buscando consuelo entre las manos de su madre, que se levantaron inmediatamente para acariciar su cabeza. 
Alfa se dio la vuelta, miró al hombre que estaba junto a ellas: los ojos de Palmo eran fisuras en la fuerte luz estival y su expresión no dejaba transparentar ningún sentimiento.. 
«Ha llegado tu hora, Margherita. Vosotros dos, Ricciotti y Giubelli2 siempre habéis sido mi ruina, siempre me habéis dado que hacer, ¡sois un puñado de fascistas y de delincuentes!» 
El susurro de la voz del jefe partisano resonó despiadado, como una ráfaga de viento frío, en la explanada delante de la cabaña. 
Palmo hizo una señal con la cabeza, en dirección a sus hombres, y los dos partisanos que estaban más cerca de Margherita, comenzaron a empujarla por el sendero que subía hacia el cementerio, y después de unos pocos pasos apareció ante los ojos de la mujer y de Alfa un ancho muro gris. 
Lo que estaba a punto de suceder resultó muy claro para ambas. 
Ya no quedaba espacio para las ilusiones. 
Los hombres que la habían conducido a empellones hasta allí habían aflojado la presión en los brazos de la mujer, que ahora podía abrazar estrechamente a la hija manteniéndole la cabeza apretada contra el estómago. 
La niña, con sus míseros diez años, sintió los latidos enloquecidos del corazón materno, tum, tum, y estrechándola con fuerza fue consciente, en su joven corazón, de lo que estaba a punto de suceder. 
Un partisano, al que los otros llamaban Orlando, se acercó a las dos mujeres intentando apartar a Alfa de los brazos de Margherita. 
«Pietà l’è morta!3» gritaban los otros incitando al muchacho a actuar con mano dura y no dejarse llevar por la compasión. 
Alfa gritaba, no quería soltarse y se resistía dando patadas, con la cabeza baja. 
El hombre la arrancó del cuerpo de la madre con un gesto decidido y la arrastró como si fuese un fardo: las rodillas de la niña se pelaron en las piedras de la grava, pero la pequeña no sintió dolor, sólo tenía oídos para los gritos de la madre. 
«¡No, no, socorro, no! ¡Alfa! ¡Alfa!» 
Arrastraron lejos a la chiquilla y vio a la madre retenida con firmeza por uno de aquellos hombres armados, luego vio a Palmo hablar con los otros, pero no distinguió las palabras. 
En ese momento el partisano Orlando, que todavía mantenía agarrados firmemente los brazos de Alfa, le presionó su cara contra su tórax, cubriéndole los ojos, quizás en un gesto de extrema piedad. La niña con la cara encima del partisano, escuchó la primera explosión, luego un barrido de ametralladora.

1 Nota del traductor: Dialecto del Piemonte. En italiano, Andiamo!. En español, ¡Vamos!

2 Nota de la autora: Ricciotti era el apellido de Margherita, madre de Alfa, y Giubelli el del padre, Pietro.

3 Nota del traductor: En dialecto piamontés, en el original. En italiano, La pietà è finita!. En español, ya no hay piedad.

Ver en Amazon

martes, 2 de enero de 2024

ROMA SONO IO di Santiago Posteguillo - RECENSIONE

Tutti noi abbiamo letto molti libri sulla vita di Giulio Cesare. Per quanto riguarda me sono sempre stati dei libri che raccontano gli ultimi giorni del dittatore e la sua morte. 
Roma sono io di Santiago Posteguillo è stato, assolutamente, il primo libro che ho letto sul Giulio Cesare giovane. È stata una scoperta meravigliosa. Molti anni fa ho letto libri scritti dagli scrittori classici sulle guerre civili nella Roma antica ma, proprio, forse perché non era la mia storia diretta, non mi sono resa conto di ciò che significava. 
Con questo libro di Posteguillo ho imparato il significato delle guerre civili a Roma. Di fatto, Roma sono io, il titolo del libro, non riguarda Cesare, come si poteva pensare prima di cominciare a leggere il romanzo, ma alla brama di potere di ogni dittatore che ha voluto trarre profitto di Roma per sé stesso. 
Roma sono io è la storia del giovane Giulio Cesare, certo, ma anche quella di Silla, di Cinna, di Dolabella. 
Siccome il protagonista è Cesare il romanzo comincia con la nascita di questo bambino che diventerà il più grande generale di Roma. Ma poi il romanzo prende un’altra piega incrociando la storia del futuro dittatore con altre storie. 

Roma sono io si suddivide in due grandi parti: 
- quella che ha a che vedere con la vita di Cesare, quella familiare, le Memorie, è così la vita di Cesare è raccontata dal punto di vista di sua madre, Aurelia, il suo zio, Gaio Mario, sua moglie Cornelia e il suo grande amico Labieno.
In queste memorie si incrociano le storie sullo sviluppo di un Cesare ragazzo di pochi anni fino al momento in cui deve lottare per la sua vita e dei suoi legionari a Mitilene. 
Ogni memoria ci scopre un aspetto che non conoscevamo di Cesare e anche il suo svolgimento fisico, mentale e politico. 
Ma, con ogni Memoria scopriamo la personalità delle persone che faranno di Cesare un grande uomo. 
- quella che ha a che vedere con lo svolgimento politico di Cesare, Silla e tutto il processo contro Dolabella. 
In questo modo, amici e nemici, si incrociano in una storia affascinante. 

È la vita di Cesare l’argomento principale del romanzo di Posteguillo? All’inizio sembra di sí, ma, man mano che si legge il libro si scorpre che, veramente, l’argomento principale è diverso. È la storia degli anni turbolenti delle guerre civili e di tutti i dittatori che cercarono di fare di Roma la sua propietà, con diritto di vita y di morte su tuti quanti non erano d’accordo con le loro idee. 
Così ho imparato: 
- come era la lotta tra optimates e popolanos 
- chi era cittadino romano e chi socio 
- come le legioni di Roma sono diventate profesionisti. 

Quale è il personaggio che mi ha colpito di più di tutto il libro? Gaio Mario. 
Gaio Mario, zio di Cesare, rappresenta la virtus romana, la nobiltà di carattere; è un patrizio, certo, ma non cerca i profitto personale bensì la grandeza di Roma, questa deve abbracciare a tutti (cittadini, socii, i poveri di Roma). Gaio Mario prende il sopravvento su tutti gli altri personaggi del romanzo. Per me, Roma è Gaio Mario, con il suo senso della giustizia, dell’onore, dell’eroismo, dell’amicizia; per Gaio Maio i suoi soldati, che provengono dei quartieri poveri di Roma, i soci (i popoli che sono stati romanizati e che bramano per la giustizia romana), sono Roma, no i ditattori. Nel capitolo 23 Gaio Mario dice: 

(…) difenderò Roma. Un giorno riuscirò a cambiare questa città affinché sia di tutti: popolari, cavalieri, plebei e soci. Però prima devo difenderla. Quando c’è una grave crisi in atto, non c’è tempo per dispute politiche. Solo i malvaggi e gli stupidi mettono la politica davanti alle crisi. 

Avrei potuto cominciare a inserire brano dopo brano su questo personaggio, Gaio Mario, sette volte console di Roma, difensore della grandeza e della virtus romana, zio di Giulio Cesare ma non devo, peccato!, ci sono altri personaggi come Cornelia, una ragazza di otto anni che è già conscia di cosa si aspetta di lei: 

io sono abituata a fare quello che mi ordinano. Forse tu no. 

O Aurelia, la madre di Giulio Cesare, una donna forte e inteligente che sempre ricorda al figlio il suo destino eroico, nel capitolo intitolato Il sangue di Enea, Aureli dice al giovane Giulio: 

Ricorda sempre la storia della tua stirpe, della tua origine, della nascita della gens Giulia, la tua famiglia, la più nobile e importante di tutta Roma. La dea Venere giacque con il pastore Anchise e della relazione nacque Enea. Il figlio di Enea venne chiamato Iulio e tu discende da lui. Sei l’erede degli eroi di Troia… 

Il romanzo di Posteguillo è molto complesso. Cercare di fare una recensione di ogni aspetto del romanzo sarebbe una tarea immane. Basta dire che sono riuscita a finirlo in tre giorni, che non potevo lasciare di leggerlo finchè i miei occhi cominciavano a vedere la riga doppia, che ogni personaggio, cattivo o meno, mi ha colpito in maniera che ho amato a quelli belli, eroiche, a volte forse ingenui, come il giovane Cesare quando deve fare l’avvocato dell’acussa nel processo contro Dolabella, come Gaio Mario, come il padre di Cesare, e odiato a quelli come Silla, Dolabella e tutti quanti volevano il potere per sé stessi. 
Devo anche dire che il lavoro di traduzione svolto per Adele Ricciotti mi sembra meraviglioso. Sono riuscita a dimenticare che questo libro, Roma sono io, è stato scritto da uno scrittore spagnolo, che la sua lingua di origine è lo spagnolo, e ho amato la traduzione di questa donna, Adele Ricciotti. 

Vedere su Amazon

LA BANDA DEI CALIOTI di Ferdinando Martino - RECENSIONE

 
Rinaldo, Umberto, Gimmo e Alfredo sono quattro ragazzi amici, frequentano la stessa scuola media. Appartengono a famiglie normali, senza problemi di soldi, comunque, cominciano a fare piccoli furti all’inizio dell’adolescenza. 

Lo stile di vita criminale lo interpretavano anche come una protesta, una risposta dura al sistema, rassegnati al fatto che non avremmo trovato un posto nel cosiddetto mondo perbene (pagina 34) 

Conosco abbastanza libri che parlano dei malavitosi, in genere sono storie che parlano di persone povere che vivono una vita davvero insopportabile e che, per andare avanti, non trovano un altro cammino che le rapine e altri azioni fuorilegge. A dire il vero sempre mi avevo chiesto come fosse possibile che un ragazzo o una ragazza, con dei genitori che danno loro tutto quello che desiderano, che frequentano la scuola e anche l’università, quindi, persone con un certo livello di cultura, erano riuscite a scegliere una maniera di vivere così pericolosa. Certo, il denaro. Ma non solo, come ci informa la citazione di sopra. 
La banda dei Calioti di Ferdinando Martino racconta il percorso di quattro ragazzi in gamba che scelgono questa forma di vita, che non ha a che vedere con i malviventi di strada che non hanno avuto un’altra scelta. Ed è questo quello che attira l’attenzione di Bruno il Corso quando conosce ai nostro protagonisti nel carcere di Poggioreale. Sono persone intelligenti, posso prendere una strada diversa anche all’interno del mondo della Camorra. 
Da questo momento comincia un’ascesa all’interno di un mondo così diverso da quello in cui sono stato cresciuti: la criminalità organizzata. 
Il libro è scorrevole, i personaggi (ognuno con la sua personalità diversa) sono stati descritti con molta cura e Ferdinando Martino sa delineare perfettamente i diversi caratteri che conformano la vita malavitosa. La maniera di scrivere dell’autore è sintetica, ogni parola e ogni frase è importante, non ci sono descrizioni lunghe per riempire le pagine. Leggere La banda dei Calioti è come vedere un film, anzi, un eccellente film.

Vedere su Amazon

martes, 12 de diciembre de 2023

TRAPPOLA MORALE di Roberta Bobbi - RECENSIONE

 
Loredana è una cartomante online cinquantenne, Elena fa la sorvegliante in un supermercato, di sera, prima era un poliziotto; Monica, è una ragazza di una famiglia benestante, che sparisce dopo essere stata coinvolta in un incidente stradale. 
Trappola morale racconta la storia di queste tre donne. Ognuna con un origine diverso che hanno dovuto cambiare vita e non sono affatto contente. 
Tutte e tre lottano per dare un giro a una maniera di vivere che le porta alla disperazione, la volgarità, la malattia. Nel loro percorso trovano delle persone che le vogliono aiutare, una donna e due uomini, ma…
Qui mi fermo, non voglio scrivere di più. E questo MA quello che fa che il libro di Roberta Bobbi diventi credibile, quasi come si raccontasse tre storie di vita reali. Può darsi che il lettore si riconosca nei personaggi che Roberta Bobbi descrive in maniera certosina oppure che veda, sia in Loredana sia nelle altre due donne, un’amica, una zia, una conoscente perché, anche se a volte il libro può strappare un sorriso, è della vita di quello che si parla. 
E anche delle opportunità che la vita offre e di saperne approfitare per andare avanti senza paura. Ma non tutti riescono a capire come si fa, come uscire del cerchio viziato che, una volta e un’altra volta, impedisce che le persone possano liberarsi delle sue paure e della comodità di una vita che non è facile. Quando ci abituiamo a una maniera de vedere la vita e anche sapiamo che essa è la maniera sbagliata di agire, uscire di questo cerchio viziato risulta stancante, anche se sapiamo che dobbiamo farlo, ma non ci riusciamo. 
Trappola morale è un libro realistico e surrealistico allo stesso tempo. Succedono delle cose banali ma anche straordinarie, che sono proprio le opportunità che hanno le protagoniste per prendere le distanze dalla sua banalità e diventare un’altra persona. Ma queste donne hanno un carico sulle loro spalle che non lascia che possano svolgere la loro potenzialità, un carico molto pesante, come un macigno sulla schiena che non lascia che gli occhi guardino a un altro posto che non sia verso il basso. 
Roberta Bobbi ha scritto un libro bellissimo, sì, ma anche divertente, ironico, un po’ amaro a volte; un libro che forse, all’inizio dà un po’ di pigrizia leggerlo però, man mano che si svoltano le pagine si gode come se fosse un gustoso gelato: prima, si dubita se prenderlo oppure no, poi si assaggia un po’, e ancora un po’ e poi si mangia in fretta e si gode del retrogusto che lascia nella bocca.

Vedere su Amazon

miércoles, 29 de noviembre de 2023

ANIME IMMONDE di Giuseppe Vivona - RECENSIONE

 
Fare una recensione non è mai facile. Neanche scrivere una su questo libro di Giuseppe Vivona. Ammetto che mi piacciono i libri da 200 pagine in su. Sarà perché io non riesco di solito a scrivere un libro di meno 200 pagine? Forse. Esprimersi senza utilizzare descrizioni puntigliose, senza fare una descrizione dei personaggi con ogni particolare, non è affatto facile. Ma Giuseppe ci riesce. 
Dal primo momento in cui ho cominciato con la lettura di Anime Immode ho cominciato a ridere. Vuoi dire questo che il libro di Giuseppe è un romanzo comico, allo stile di quelli di Woodehouse? No, assolutamente. Ma io ho riso un sacco con il personaggio di Alessio dal primo istante in cui ho conosciuto il suo mestiere: informatore scientifico. 
Da allora in poi è stata una vera pazzia, un susseguirsi di parole, parolacce e cambio di atteggiamento di un uomo che ha perso la pazienza. Ho ricordato quel film con Michael Douglas. Questa è stata la prima immagine che mi è venuta in mente. 
Mentre leggevo mi ho chiesto la ragione del titolo del libro. Ammetto di aver letto la quarta di copertina ed ero curiosa di arrivare al momento in cui i demoni appaiono nel romanzo. Quello che ho visualizzato sono stati piccoli nanni brutti, anzi, bruttissimi. Giuseppe Vivona ha scritto un libro tra l’orrore, la quarta dimensione, i multi universi, e le sette sataniche. E l’ha fatto in maniera egregia, la colpa è soltanto mia se non sono riuscita a sentire questa paura che doveva trasmettere e che, sicuramente, è riuscito a farlo con altre persone che hanno letto il suo libro. Di fatto, ci sono tutti gli ingredienti di un bel romanzo d’orrore, di terrore. Sono io che ho fallito. Ma non ti preoccupare, Giuseppe Vivona, il tuo romanzo ne vale la pena. 
Il personaggio di Noemi/Elena, il più complesso dei tre protagoniste di Anime Immonde, è quello della femme fatale dei vecchi film in bianco e nero. Tutto il romanzo mi rimanda vecchi film già visti, ma questo non vuol dire che la maniera in cui Giuseppe Vivona scrive il libro sia banale, vuoi dire che ogni scrittore, e anche ogni lettore, ha le sue scelte, prodotte dalla sua educazione, a cui non puoi fare a meno. 
Succede anche con il personaggio del commissario Marrone, una specie di Marlowe all’italiana. 
E non dico più. Il libro mi è piaciuto, la maniera di scrivere di Giuseppe Vivona è scorrevole, il vocabolario si capisce benissimo anche per una persona come me che non sono madrelingua italiana. I legami che ci sono tra personaggi appaiono realistiche e l’argomento, man mano che si sviluppa, cattura al lettore che si mette in ansia cercando di sapere come finisce il libro. Complimenti Giuseppe Vivona!

martes, 28 de noviembre de 2023

SIAMO COME LE LUMACHE di Laura Moreni - RECENSIONE

Mia madre è rovinata giù dalle scale un sabato notte, fratturandosi la gamba destra in diversi punti

Così comincia il libro di Laura Moreni. Quindi, si può pensare che la storia si svolgerà intorno a questo fatto; che il libro racconti il rapporto tra la mamma malata e la donna protagonista. 
A questo punto mi sono chiesta: Un altro libro con l’argomento della donna forte che riesce ad andare avanti a dispetto della sua vita travagliata? Ed con questo piccolo pregiudizio ho cominciato a leggere la storia di Tilda.
Forse se non avessi dovuto fare questa recensione non avrei letto il libro. E sarebbe stato un grossissimo errore da parte mia. Perché ho continuato a leggere, a conoscere ben bene la storia di vita di questa professoressa e dei suoi amici Dodi, Gubo e Anita; dei rapporti di amicizia che si tramontano all’infanzia, e anche dei loro genitori e dei loro fratelli. Ho capito che il libro prendeva un’altra piega, che mi ero sbagliata. E come! 
La storia era più complessa di quanto mi aspetavo. 
Siamo come le lumache parla di persone reali, con i loro pregi e difetti, che cercano vivere una vita serena e che non riescono a farlo. I rapporti tra i personaggi, e ringrazio a Laura Moreni la sua chiarezza descrivendoli, non sono affatto facili. Mi ricordo che, a un certo punto della lettura, ho pensato, Tilda, sei veramente una cretina, come puoi dare retta a un uomo come Dodi, sei impazzita? Mandalo a quel paese! 
Perché, a dire il vero, questo l’ho fatto io un paio di volte. Come si dice: faccio tabula rasa e comincio un’altra volta. 
Giusto in questo momento ho visto che il libro non era così facile da capire, che il via e vai di personaggi come Dodi e Gubo, avevano una precisa ragione e che doveva continuare a leggere per capire cosa voleva dire l’autrice. 
Un libro che avevo iniziato lentamente e poi l’ho divorato in un sabato pomeriggio fino a che i miei occhi non vedevano righe, se non caratteri che ballavano una polka. 
Quale è stato il personaggio che davvero mi ha colpito? Gubo, senza dubbio. Forse perché mi sarebbe piaciuto essere come lui, dall’inizio, una persona che ha preso la vita come era, dura o meno, e che ha saputo andare avanti con una serenità invidiabile. E poi la storia della mamma di Tilda, lei che separata dal marito è riuscita a farsi una vita nuova, tutta sua, senza alcun rimorso. Ho anche voluto bene a questo personaggio e gli altri che sono intorno suo. 
Man mano che si avanza nella lettura di Siamo come le lumache il lettore capisce molte cose, anche quelle che ha voluto tenere nascoste nella sua vita. È un libro che parla della consapevolezza che arriva con il tempo sulle cose che non capivamo quando eravamo tanto giovani, quando credevamo che eravamo invincibili, quando i nostro sentimenti facevano parte di una tragedia greco romana, per poi darci conta che la vita, finalmente, si chiude con un cerchio e che questo cerchio e i diversi passi che abbiamo fatto fino a completarlo avevano una ragione precisa. Non serve a niente il nostro stress, la voglia di fuggire molto lontano, alla fine dovremmo capire che siamo come le lumache, che anche se vogliono arrivare allo suo scopo ciò si trova vicino, molto vicino al punto di partenza, ed è giusto che sia così.

jueves, 19 de octubre de 2023

DIARIO DE UN PSICÓPATA de Stefano Vignaroli - Primeras páginas

Antes de entrar en casa, Eleonora, con el cigarrillo encendido en la boca, cogió la correspondencia del buzón. Era la primera hora de la tarde del 21 de diciembre de 2012, el aire era límpido, un gélido viento del noroeste había eliminado todas las nubes y el sol resplandecía aunque, a pesar de toda su fuerza de voluntad, no conseguía caldear la atmósfera como le hubiera gustado. ¿Alguien había dicho o escrito que ese día debía acabarse el mundo? Puf, Eleonora no parecía percibir en el ambiente extrañas señales de terremotos o inundaciones o de otras catástrofes naturales inminentes. Más bien era su corazón el que se había sumido en la oscuridad más absoluta desde hacía unos días, desde que su compañera Cecilia le había confesado que se había enamorado de un hombre y no quería saber nada más de ella. ¿Por qué? Se encontraban tan a gusto juntas, podían dar rienda suelta libremente a todos sus instintos sexuales y gozar plenamente del placer que cada una hacía sentir a la otra. Cecilia nunca sería feliz con un hombre como podría haberlo sido con ella. Definitivamente debía intentarlo otra vez para que su dulce compañera regresase con ella. Entró, puso en el suelo las bolsas de la compra, que había arramblado a la buena de Dios en el supermercado donde trabajaba como cajera, y apoyó las cartas sobre la mesa. Finalmente consiguió dar una calada al cigarrillo y apagarlo en el cenicero, justo a tiempo para evitar que un par de centímetros de ceniza cayesen al suelo reluciente. Entre todas las cartas, su mirada fue atraída por uno de aquellos sobres acolchados, de los que se usan para enviar Cds o libros pequeños, para evitar que el contenido se pueda dañar antes de ser entregado. No tenía remitente. Con el corazón que se le salía del pecho abrió el sobre, esperando que fuese un mensaje de Cecilia. En el interior sólo había una cartulina cuadrada con un extraño dibujo. Círculos y arcos de círculo trenzados y entrecruzados entre ellos simulando un extraño efecto óptico de figura en tres dimensiones. Los ojos de Eleonora miraron fijamente la imagen que, aparentemente, comenzó a girar, cada vez más rápidamente, como un molinete que quisiese atraer todo hacia su centro. La mujer perdió la noción de la realidad y empezó a ver algunas letras salir desde el centro de la figura, para dirigirse hacia su mente y quedar fijadas en un remoto ángulo de su cerebro como clavos incrustados en la pared a fuerza de martillazos. El conjunto de las letras, en un cierto momento, formó una frase: MATA Y MÁTATE. TU ARMA ES EL FUEGO. 
La imagen, poco a poco, dejó de dar vueltas y Eleonora volvió a ser consciente del ambiente que la rodeaba, pero no de sus acciones, que ahora eran dictadas por aquella frase impresa en su subconsciente. 
Cogió el teléfono móvil y llamó a Cecilia. 
Necesito hablarte. Tranquila, será la última vez, luego serás libre de marcharte con tu hombre. Dentro de dos horas delante de las instalaciones deportivas, te espero dentro de mi coche. 
Colgó sin darle tiempo a responder, sabía que la amiga se presentaría a la cita. Se preparó cuidadosamente, escogiendo ropa elegante e inundándose de desodorante. Puso atención en el arreglo del cabello y roció laca en abundancia para mantener el peinado. Se puso sus pendientes y sus piercing y, finalmente, dedicó tiempo a maquillarse: base, maquillaje, lápiz de labios. Finalmente se miró en el espejo juzgando el resultado más que satisfactorio. No pudo evitar, mientras miraba su imagen reflejada, llevar una mano al bajo viente, acariciar su monte de Venus y sentir un pequeño escalofrío. 
A partir de entonces supo exactamente lo que debía hacer. Antes de llegar al lugar de la cita se pasó por el estanco y compró un paquete de cigarrillos y algunas bombonas de gas para mecheros. La muerte llegaría enseguida después del último e intenso acto de placer.

Ver en Amazon

lunes, 2 de octubre de 2023

ODIO MEDITERRANEO di Marco de Luca - RECENSIONE

A volte un titolo è un ottimo riassunto di un libro; a volte non si capisci bene cosa voglia dire l’autore. Ciò non vuol dire che il titolo sia sbagliato bensì che è stato scelto con tanta cura che deve attirare l’attenzione del lettore affinché si impegni nella lettura del romanzo. 
Proprio questo è successo con Odio Mediterraneo di Marco De Luca. 
All’inizio, prima di cominciare la lettura, pensavo che fosse un libro pieno di scene crudeli, viscere ovunque e via dicendo. 
Non ne avevo la più pallida idea dell’argomento. 
Ho preso però il libro con curiosa perché il romanzo storico mi piace da morire, sia che abbia un mistero da scoprire o che racconti di battaglie, sia che racconti la vita di un personaggio, conosciuto o meno, e via dicendo. 
Così ho cominciato a leggere Odio Mediterraneo

Il libro ha come sfondo storico la Venezia del XVI secolo, per l’esattezza si svolge nell’anno 1568, tre anni prima della Battaglia di Lepanto. 
Detto questo, andiamo al dunque. 
Il protagonista della storia si chiama Maffeo Raffaelli; abita a Venezia e fa il mercante. Lui però non è nato a Venezia ma in Dalmazia, che all’epoca era sotto il dominio della Repubblica di Venezia. 
La storia descrive diversi tipi di “odio” che predominano nel Mediterraneo e non solo: il primo “odio mediterraneo” è la paura del diverso, di chi veneziano d’origine vede di cattivo occhio i forestieri, anche se questi sono arrivati quando avevano otto anni e adesso ne hanno più di cinquanta. 
Maffeo non è un rampollo di una casata nobile, è nato povero ed è riuscito a raggiungere la ricchezza con il suo lavoro di mercante. 
Questo determina il secondo “odio mediterraneo”: l’odio di chi crede di essere migliore degli altri giacché appartiene a famiglie antiche da secoli. 
Maffeo si sposa con una donna che appartiene a una di queste casate. 
Questo determinerà il terzo “odio mediterraneo”: quelli che credono che un uomo semplice non si debba mischiare con i nobili, che il sangue non va mischiato e che presto o tardi questo porterà alla rovina. 
Maffeo è un uomo che somiglia a quei cani che abbaiano ma non addentano mai. Può darsi che sgridi i suoi servi ma, più e mai più, metterebbe una mano addosso a loro. 
Questo è il quarto “odio mediterraneo”: quello che provano coloro che credono di essere al di sopra di tutti solo per nascita. 
Maffeo ha relazioni commerciali con tutti quanti abitano a Venezia, anche con gli ebrei del ghetto. 
Questo è ancora un “odio mediterraneo”: l’odio verso gli ebrei, chiusi nel Ghetto come pecore. Ma non solo. Anche verso i poveri che non hanno un altro posto dove possono abitare. 
Ma la storia continua e Maffeo, dopo una serie di sventure, perde tutto, diventando schiavo di un turco molto importante. 
Ecco il sesto “odio mediterraneo”: l’odio tra cristiani e musulmani, il seme forse della Battaglia di Lepanto. 
Purtroppo c’è un odio che non cambierà mai. Un odio che ancora possiamo sentire ogni giorno, veramente irragionevole, l’odio in maiuscolo: l’ODIO DI MASSA. E anche di questo parla Odio Mediterraneo di Marco de Luca. 
E poi, i personaggi, come sono i personaggi che popolano il libro di De Luca? Allo stesso ritmo che la storia si svolge e cresce fino ad arrivare al culmine del romanzo, così i personaggi di Marco de Luca crescono e vanno avanti nello svolgimento della loro personalità. Ognuno appare per quello che è, fragile a forte, senza maschere o trucchi. Sia Maffeo che Sofia (sua moglie), Maria (la loro servetta) oppure Bembo (il patrizio nemico di Maffeo) si rendono conto che le cose non sembrano quello che sono in realtà. 
Qualcosa sta cambiando, sia nella società del XVI secolo sia nelle persone che vivono in questa epoca, niente può rimanere fermo molto tempo e così deve essere. 
Lo stile dell’autore è semplice ma elegante; inserire ogni tanto parole in veneziano, anche in bocca dei patrizi, o in spagnolo, quando Maffeo visita un ebreo originario della Spagna, rende veritieri i personaggi. 
Come finire con questa recensione? 
Con uno dei paragrafi che mi è piaciuto di più, quando Maffeo ritorna a Venezia: 

Com’era bella la sua città. Nulla sembrava cambiato. Era lì tra le due colonne, che si svolgevano le migliori acrobazie durante il Carnevale, che il popolo assisteva all’amministrazione della giustizia, e che attraccavano i vascelli carichi di merci e denari. Era lì che sarebbe dovuto sbarcare, rientrato dalla spedizione

Tutto l’amore del protagonista per la sua città si esprime in maniera concisa in questo paragrafo che, letto ad alta voce, ha una musicalità speciale e riesce a far vedere al lettore scene tipiche in Piazza San Marco e anche a sentire la meraviglia che lo stesso Maffeo sente e che trasmette a chi legge il libro in maniera egregia. 
Odio Mediterraneo è un libro che si legge con curiosità, con molto piacere, in maniera scorrevole, che trasmette con sentimenti e piccole descrizioni, per niente prolisse, un’epoca così convulsa. Maffeo, anche un po’ rozzo, è un personaggio che sembra simpatico al lettore da subito. Si intuisce che non è un uomo cattivo, se lo sembra è dovuto all’epoca in cui vive e la città in cui abita. È un uomo del suo tempo, un uomo che deve indossare una maschera, altrimenti i lupi lo mangeranno, e, certamente, i lupi cercheranno di farlo. 
Ma quelli come Maffeo sono superstiti, mai vittime, e alla fine, ce la faranno nonostante tutto e tutti.

ECLISSI PERPETUA di Jessica Marchione - RECENSIONE

 
Il libro Eclissi Perpetua di Jessica Marchione è un romanzo fantasy. Sono sicura che se qualcuno legge questa prima frase non vorrà leggere un’altra cosa, eccetto le persone che godono con queste tipo di romanzi. Ma questo è un grande errore. Perché? Si dice che i romanzi fantasy sono stati scritti da persone che hanno un’immaginazione infantile per un’altra che hanno lo stesso tipo di mente. Quali sono le ragioni per pensare così? Vediamo:
― La lotta tra il Bene e il Male
― L’esistenza di personaggi bianchi oppure personaggi neri.
― L’uso di questi colori per simbolizzare questa lotta.
― Una trama, a volte, senza sbalzi nel tempo, lineare.
― Il finale scontato in cui il Bene prende il sopravento sul Male.
È vero. Queste sono le linee fondamentali del romanzo fantasy. Ma anche del romanzo noir, dei gialli, delle nouvelle, dei classici. Anallizzate bene quei libri che leggete, ho ragione. Può darsi che in alcuni libri ci siano dei personaggi grigi, che non appartengono al Bene totalmente ma neanche al Male. Ma questo si può vedere anche nei romanzi fantasy. Questo tipo di personaggi nel romanzo di Jessica Marchione vengono rappresentate, appunto, per le Ombre. Il suo colore è il grigio e non appartengono totalmente al mondo oscuro ma neanche al mondo della luce. Persone che sono diventate cattivi per forza ma che, comunque, hanno un anima che vuole ribellarsi, non fare del male, ma non ci riescono.
Scrivere un romanzo fantasy non è roba facile. Si deve immaginare un mondo da capo. Voglio dire:
― un mondo fisico dove si svolge l’azione: un pianeta, una nazione, la fauna e la flora;
― dei personaggi che siano credibile ma, allo stesso tempo, originali.
― le caratteristiche fisiche di questi personaggi.
― le relazioni tra loro.
La differenza principale tra un romanzo fantasy e gli altri tipi di romanzi è che nel fantasy si deve creare tutto da capo. È chiaro che la nostra cultura greco latina ci ha fornito delle leggende e miti che sono la base di qualsiasi romanzo fantasy. Ad esempio, il nome di Hyobe, pronunciato ad alta voce, non vi sembra molto simile a quello di Giove? Ma questo non vuole dire che il libro di Jessica Marchione non sia originale nel senso di dare una svolta ai miti da tutti conosciuti. Vuol dire che la tradizione ci ha fornito degli esempi che ha potuto usare per svolgere il suo libro e cercare di dare, allo stesso tempo, il punto di originalità che si cerca in qualsiasi libro di fantasy.
Ed è riuscita a farlo. Perché nel romanzo fantasy quello che importa non è se il Bene prenderà il sopravento sul Male, questo è scontato, bensì come lo farà, le trame secondarie.
Nessuno pensa che Tolkien abbia scritto un romanzo fantasy banale, tutti quanti adorano Tolkien, la storia dell’anello, Gondor, gli elfi e via dicendo. Ma, l’argomento è sempre lo stesso, sia Tolkien, il mito di Ulisse o di Dracula: la lotta tra il Bene e il Male. Punto.
In Eclissi Perpetua ci sono tutti gli elementi affinché gli amanti del fantasy, ma anche di quelli che non l’amano, possano godere per ore di piacente lettura. Perché ci sono fate, magia nera, magia bianca, eroi, draghi e unicorni. Personaggi conosciuti per tutti che ci mostreranno una maniera diversa di capire non solo il mondo creato da Jessica Marchione ma anche il nostro mondo, quello dove abitiamo. Perché nel fantasy c’è anche una lezione di vita ed è questo che si deve capire. Bravo Jessica!

jueves, 6 de julio de 2023

LIBERA: Il cielo fatto di mare e di lampare di Cinzia Passaro - RECENSIONE

Negli ultimi anni si sono scritti un sacco di libri con donne come protagoniste. Donne forti e intraprendenti che non vogliono essere al di sotto di nessuno. Donne che vogliono la riconoscenza delle loro anime, dei loro sentimenti. Ogni donna è diversa ed è il risultato della vita che ha vissuto. Ciò che spesso le accomuna è un forte senso di ribellione. 
Una ribellione che quasi sempre porta al cambiamento in ogni parte del mondo. Qualunque sia il posto di provenienza delle donne o qualunque sia la razza, la lotta è la stessa: essere libere e non avere padroni. 
La ribellione non è qualcosa che si presenta subito, la ribellione è nell’animo delle donne fin da piccole, tutte desiderano la libertà, la stessa che hanno già gli uomini ma che a loro molte volte viene negata. 
La storia scritta da Cinzia Passaro non è soltanto la storia di Elena, la madre di Libera, che sbaglia a sposare don Vito, credendolo diverso e scoprendo la sua vera natura già subito dopo il matrimonio. Neanche la storia di sua figlia Libera, costretta a sposare un uomo, Luigi, che non ama, che come suo padre è violento e crudele. 
Neanche la storia di amore vero tra Libera e Enea. 
È la storia dell’Italia e dei paesi nel resto del mondo del secolo scorso. 
Qualcosa sta per cambiare, nel dopoguerra le donne cominciano ad aprire le loro menti ad altri modi di pensare e di sentire. È il cambiamento si fa possibile. 

Tutti quanti argomenti importanti che riguardano le donne Cinzia Passaro li metti nel suo libro: 
- la violenza all’interno del matrimonio (il rapporto tra Elena e don Vito) 
- la violenza fisica e anche psichica (il rapporto tra Libera e Luigi) 
- l’infanticidio per onore (la storia di Anna) 
- l’ ipocrisia degli uomini, anche di quelli che dovevano avere una forte morale, ma non è così. 
- l’adulterio si vede da due punti di vista diversi, il delitto d’onore e il divorzio 
- il femminismo 
- le prime donne che si mettono a lavorare con donne maltrattate 
- l’immigrazione. 

Tutti questi argomenti appaiono nel libro Libera: il cielo fatto di mare e di lampare. Ma non solo, ci sono altri argomenti trattati: l’Italia del fascismo, l’ipocrisia politica, i partigiani, il dopoguerra con le sue vendette, i politici cambia pelle… 
E poi gli usi di un altro tempo come la vendemmia, la tonnara, i balli degli anni sessanta a casa, la gioventù che si ribella, il movimento studentesco, la legge sull’aborto e, quindi come le donne dovevano farlo in maniera clandestina e tanti, tanti argomenti importanti per lo sviluppo di un paese che voleva la libertà di agire. 
E poi c’è anche il Covid. Il romanzo comincia con Maria Libera che è già anziana, non può uscire da casa e vive con una donna del Senegal. Il lavoro d’introspezione che fa Libera porta a ricordare tutta la sua vita, inizia e finisce con il mondo ostaggio del Covid, e con un grido di speranza. 
Il romanzo di Cinzia Passaro è un testo potente, convincente nei suoi argomenti, facile da leggere per il tipo di linguaggio che utilizza, ma si deve fare con la dovuta calma affinché il cervello del lettore prenda l’abitudine di trovarsi quasi con un argomento diverso in ogni capitolo. 
Per me il libro di Cinzia Passaro e la sua protagonista, Maria Libera, ha un doppio valore: da una parte, fare ricordare alle donne nella maturità come è cambiato l’atteggiamento verso le donne nel tempo; da un’altra parte, può servire alle giovani donne del XXI secoli ad imparare che la lotta non è finita, che la donna non è al di sotto dell’uomo o di chiunque pensi di avere il diritto di umiliare, picchiare e altri atteggiamenti che vogliono la donna sottomessa. 
Perché è così importante questo libro e tutti i libri che parlano dei problemi delle donne del passato? Dal mio punto di vista: perché sembra che da qualche anno tutta la lotta delle donne degli anni sessanta, settanta e via dicendo, stiano andando a catafascio. E non si può permettere, si devono far leggere alle ragazzine questi libri perché in questo modo potranno capire e potranno lottare anche loro affinché, le condizioni delle donne, ovunque possano migliorare.


sábado, 1 de abril de 2023

A MOEDA DE WASHINGTON de María Acosta Díaz - Primeiras páxinas

Ariel Sánchez Castro estaba feliz tirando fotos nos Xardíns da Maestranza, dúas máis e recollería os trebellos, o trípode e maila cámara, para segui-lo seu percorrido pola Cidade Vella da Coruña. Xa estaba escurecendo e desexaba poder rematar con este carrete para proba-lo seguinte, moito máis sensible e axeitado para tirar fotos pola noite. As calellas e prazas da antiga cidade medieval tiñan unha luz moi especial pola noite e Ariel desexaba facerlles unha morea de fotos co novo carrete que collera da tenda onde estaba a traballar. Levaba alí dende os dezaoito, é dicir, case quince anos, e era amante da fotografía dende que lle agasallaran unha cámara de fotos ós quince. Nos momentos de lecer dedicábase a percorre-la cidade na procura dos mundos máxicos e marabillosos que se atopan dentro dela. Mundos que, se cadra, so vían el e seica algúns cativos, aínda que cos tempos que corren os raparigos están máis pendentes da play-station que de si detrás dunha árbore pode verse un anano ou unha fada. Pero Ariel era feliz imaxinando os xardíns da súa cidade cheos de seres máxicos, tanto bos como malvados, e as historias das que podían ser protagonistas. Nos Xardíns da Maestranza a xente estaba empezando a marchar e Ariel tirou a derradeira foto, desenrolou a cámara do trípode, recolleu este último trebello, meteunos en cadanseu funda, botouno ás súas costas e saíu pola porta máis próxima ó Xardín de San Carlos. Durante un intre quedou mirando a porta pechada deste pequeno parque, que tiña un balcón de pedra dende onde se podía facer unha bonita panorámica do Castelo de San Antón, os canóns da muralla e maila dársena. 
Ariel era un mozo de trinta e tres anos, alto, de pouco máis de 1,80, ben formado, pel morena e cabelo negro, cuns ollos grises, un pouco miope e presumido de máis para poñer gafas, que ás veces metía a zoca cando saudaba a alguén pola rúa ó confundir á persoa con algúns dos seus amigos ou amigas. Só levaba as gafas pola rúa cando estaba a fotografar algunha cousa porque doutro xeito non daba calculado ben a distancia e non distinguía ben o círculo do obxectivo da súa cámara réflex, polo cal a imaxe que vía semellaba partida se non estaba ben enfocado o obxecto que desexaba fotografar. En canto facía a foto, quitaba as gafas. Hai tempo tivo unhas lentes de contacto pero non se daba xeito con elas, sobre todo en verán cando ía á praia, non ía bañarse con elas postas, así que entón non as poñía. E ó saír da praia tampouco, iso significaría que tiña que leva-las lentes de contacto, o líquido para limpalas e o trebello onde se gardaban. Unha leria. 
Ariel, despois de quedar un intre pensativo diante da porta de acceso ó Xardín de San Carlos, tentando ordena-las súas ideas sobre cando podería volver por alí, colleu pola rúa que bordeaba o dito xardín e dirixiuse cara á Igrexa dos Dominicos. Sempre lle abraiara a súa torre e tamén os xardín que había próximo ó convento. Pero o que máis lle gustaba desa parte da Cidade Vella era a Praza das Bárbaras. Aquel recuncho era máxico e tiña unha luz pola noite moi especial. Alí descansaría un intre ós pes do cruceiro que había no centro da praza e quedaría un bo anaco mirando á entrada do convento construído, cría, alá polo século dezasete. Se cadra era máis antigo. Nesa praza, cando era o tempo da Feira Medieval que se celebraba tódolos veráns, facían demostracións de tiro con arco e outros oficios xa esquecidos. Hoxe, domingo, a praza estaba estrañamente solitaria, non había ninguén nela, so el. Ariel ergueuse, sacou o trípode da súa funda e colocouno xusto diante do cruceiro, enganchou a cámara e cambiou de obxectivo, poñendo no canto do de cincuenta milímetros un teleobxectivo. Sacou as gafas da mochila que sempre levaba ás costas, mirou polo visor, graduou a altura do trípode, e volveu mirar. Fixo a mesma operación un par de veces máis ata que quedou satisfeito. Entón tirou a foto. Despois mirou ó seu redor buscando outra foto. Ariel encadraba automaticamente; é dicir, cando saía coa cámara non vía edificios nin coches nin árbores nin paisaxes: vía fotos. E para el unha foto podía ser un edificio enteiro ou unha pedra cunha forma estraña ou estrafalaria, tamén unha folla dunha árbore ou un chamador dunha porta, mesmo unha tea de araña era unha foto. Xa sabía como ía queda-la foto antes de facela. Ás veces atinaba e outras non e tiña que volver probar facela de novo. Neste intre non se lle estaba a ocorrer nada. Non importaba a praza non ía marchar e, dende logo, non ía desaparecer como tantas outras cousas que si o fixeron por mor da cobiza dos promotores de casas e doutro tipo de construcións, como aquelas fermosas fontes que había na Praza de Galicia, fronte o Palacio de Xustiza, que as sacaron para face-lo aparcadoiro subterráneo e non se volveu saber nada delas. El tiña esas fontes nunha foto. Deulle a impresión de que non ían durar e tiroulles unha foto. Tiña razón. Seguro que levan anos nalgún chalé ou pazo pertencente a calquera das persoas que tiveron a boa idea de esnaquizar aquela praza para construír un aparcadoiro. 
Foi cara ó fondo da praza e meteuse por unha calella estreita, onde se atopaba a casa de María Pita. Ía mirando cara arriba, despreocupado, tentando adiviñar se pagaba a pena tirarlle unha foto a calquera das casas. De cando en vez miraba o chan, feito con grandes pedras, tentando non pisar calquera cousa indebida como un anaco de cristal ou cousas peores e, de súpeto, un brillo un metro máis alá de onde se atopaba chamou a súa atención. Colleu a cámara e púxose a camiñar cara ó brillo tentando enfoca-lo obxecto que o producía e quedou pampo cando descubriu que era unha moeda ou algo semellante. Ariel agachouse para observala mellor e decatouse que estaba esnaquizada en tres anacos. Colleuna. Volveu á Praza das Bárbaras e sentou de novo no cruceiro; logo sacou unha folla dun pequeno caderno que sempre levaba para apuntar o nome das fotos e as súas características técnicas, pousouno nun dos chanzos do cruceiro e enriba del os anacos daquilo que semellaba unha moeda ou unha medalla. Quedou dunha peza cando se decatou que o que se lle estaba a amosar era a faciana archicoñecida do que fora o primeiro presidente dos Estados Unidos de América: George Washington. Era unha moeda e brillaba tanto que semellaba que estivese recentemente acuñada. O que máis lle abraiaba a Ariel era a data que aparecía na moeda: 1776. Segundo lembraba ese foi o ano da Declaración de Independencia. Se cadra era unha moeda conmemorativa. Se cadra era auténtica. ¿Por que estaría partida en tres anacos? ¿Quen sería o dono? ¿Era realmente prata o metal do que estaba feita? ¿Como foi parar a esa calella? Non sabía case nada sobre a época da Independencia de Estados Unidos, o que a meirande parte da xente: que a Declaración de Independencia foi o catro de xullo de 1776 e que houbo algo referente a uns americanos disfrazados de indios que botaron o té que traía un barco ó mar. Pouco máis sabía.

Ver en Amazon

jueves, 30 de marzo de 2023

O ENIGMA DOS NOVE SEPULCROS de María Acosta Díaz - BOOKTRAILER

Esta é a historia dun rapaz que entra por un sumidoiro dunha calella da Cidade Vella da Coruña e accede a un mundo de fantasía, de seres imposible, míticos, cos que vivirá unha chea de aventuras na procura da solución do Enigma dos Nove Sepulcros. 
Unha historia onde o protagonista, Sen Nome, deberá pasara unha serie de probas, resolver adiviñas e demais se quere acada-lo seu obxectivo.
Ver en Amazon

lunes, 20 de marzo de 2023

NA PROCURA DE BALMUNG de María Acosta Díaz - BOOKTRAILER

 
Sofía, Luís, Tareixa, Carla e os seus amigos xa non son xente nova, casaron ou non, algúns teñen fillos, outros cambiaron totalmente a súa vida. Mesmo o seu inimigo cambiou. Aínda así veranse envoltos nunha aventura que mergulla as súas raíces na historia antiga de Coruña, co Convento dos Dominicos no mesmo centro dun misterio secular. ¿Onde se atopa Balmung, a mítica espada de Sigfrido? ¿É real o unha fermosa lenda?
Ver en Amazon

NA PROCURA DE BALMUNG de María Acosta Díaz - Primeiras páxinas


Prólogo Arredores da cidade de Coruña, ano 1337 da Era Hispánica 1 
O monxe percorrera un longo camiño dende o seu país natal e estaba moi canso. Durante unha chea de meses camiñara por vales e montes, atravesara cidades e aldeas e cruzara ríos en total soidade. Dende o alto daquel outeiro adiviñaba a pequena cidade que era o seu destino ó lonxe. Unha cidade preta do mar. Era un home alto e forte pero xa non era un mozo. Debería de estar polos corenta anos, pouco máis ou menos. A súa tonsura estaba rodeada por unha morea de cabelo gris e a súa cara estaba cuberta por unha longa e mesta barba da mesma cor. O único trazo salientable do seu rostro eran os seus ollos, dun azul escuro. Sentara enriba dunha rocha ó carón da porta do muíño e estaba a xantar un anaco de pan e un pouco de queixo que lle dera o amable muiñeiro. Tiña tamén unha xerra de fresca auga do río. Ós seus pés, un longo paquete formado cunha vella manta e rodeado de cordel agochaba as súas poucas pertenzas. O monxe mirou contra ó ceo, o sol estaba no máis alto, aínda lle quedaba unha longa camiñada ata chegar ó Convento dos Dominicos de Coruña, un edificio fundado apenas había uns setenta e cinco anos. Despois de remata-lo seu xantar e beber un grolo de auga o monxe ergueuse e achegouse ó muíño: 
Grazas pola túa amabilidade. dixo o home, cun forte acento estranxeiro, entrando no muíño. Que Deus te axude e te colme de bendicións. 
¿Non quere quedar un pouco máis? preguntou o muiñeiro sen deixar de traballar. 
Non podo, meu fillo, non podo. Pero agradézocho. respondeu o monxe erguendo a súa man dereita cos dedos índice e anular xuntos e facendo o sinal da bendición por todo o recinto e logo na cabeza do muiñeiro. Debo marchar. 
O muiñeiro, que tiña a cabeza agochada mentres o monxe falaba, fitouno e sorriu agradecido polo que o estranxeiro acababa de facer. O monxe tamén sorriu e de seguido saíu do muíño e comezou a baixa-la costa ata os prados que había cerca do mar. 

Dous horas despois desta conversa o monxe atopábase xa preto das murallas da cidade. Rodeounas e seguiu camiñando ata que viu o convento. Mirou o sol, que xa comezara a baixar no horizonte, axiña os monxes serían chamados á vésperas.2  
Antes de chamar á porta o monxe acariñou, case con amor, o fardo que levaba pendurado das costas, como se desexase comprobar que aínda o tiña alí e non desaparecera. Levaba tanto tempo con el, dende que saíra de Alemaña, que ás veces esquecíao. De seguido turrou da campá que tiña á dereita e agardou pacientemente. Non pasaran nin dez minutos cando a pequena abertura que había na porta, e que servía para indagar na identidade de quen chamaba antes de deixarlle franquea-la entrada, se abriu e dende o outro lado un freire moi novo, case un rapaz, segundo pensaba o monxe estranxeiro, fitouno sen dicir un chío. 
Son o irmán Tifer, e veño dende Alemaña. Desexo ver ó prior. 
A pequena apertura pechouse e Tifer quedou agardando. A porta non tardou en abrirse, e o mozo coas roupas de novicio fixo un xesto dándolle a entender o recentemente chegado que podía pasar. Tifer así o fixo, logo agardou a que o novicio pechara a porta. Sempre por medio de xestos o mozo foi guiando ó monxe ata a cela do prior. Petou na porta e agardou pacientemente a obte-lo permiso para entrar. 
Adiante. dixo unha voz dende detrás da porta. 
O novicio abriuna e botouse a un lado para deixar paso ó monxe estranxeiro. 
¡Irmán Tifer! ¡Agardábamos a túa chegada dende hai tanto...! dixo o prior, un home un anaco máis baixo que o seu hóspede e un pouco gordecho, tamén máis vello, achegándose e dándolle unha aperta. Podes marchar. Segue así, irmán, segue así. seguiu a falar fitando para o novicio que, despois de facer unha pequena inclinación de cabeza, saíu da cela e pechou tras el. É un bo rapaz, pero fala de máis, por iso debe pasar un tempo sen facelo para que aprecie o valor da palabra e o valor do silencio. Senta, irmán Tifer, senta, debes estar canso. ¿Traes novas dos nosos irmáns de Alemaña? ¿Están todos ben? ¡Estamos todos tan contentos de que por fin esteas con nós! 
O irmán Tifer, que sentara na cama do prior, pois a única cadeira que había estaba ocupada por este, fitaba para o seu vello amigo sorrindo. A pesar dos anos e do seu cargo conservara a súa alegría xuvenil. 

¿Hai moitos alumnos xa? 
Uns poucos. respondeu o prior fitando primeiro para Tifer e logo para o paquete que o monxe deixara ós seus pés. 
Quedará comigo. respondeu o monxe alemán. É o máis seguro. ¿Fixeches o que che pedín? 
Fíxeno. Ninguén máis o sabe. 
É mellor deste xeito. 
Seino. dixo o prior erguendo de seguido. Axiña seremos chamados á vésperas. Estou certo que desexarás ve-la túa cela e cambia-lo hábito. Acompañareite. 

Ámbolos dous amigos saíron da cela. Polo corredoiro os monxes ían camiñando a modo contra a capela do convento, xa por parellas, xa en soidade, pero todos, absolutamente todos, miraban con curiosidade ó freire recentemente chegado. Tifer e o prior apresuraron o paso. Pouco antes das seis da tarde entraban na capela, xa chea de monxes, para comeza-las vésperas. Tifer mesturouse co resto dos monxes. Conseguira acada-lo seu destino sen problemas, o que non significaba que estivera fóra de perigo. O obxecto que trouxera dende Alemaña non sufrira dano ningún, agora só había que procurar que non caese nas mans inadecuadas, aínda non chegara o momento en que os homes soubesen aprecialo. Era un obxecto demasiado poderoso, non podía caer nas mans de calquera. Ninguén posuía as calidades axeitadas para posuílo, non nestes tempos, se cadra nun tempo futuro, pero non agora. Os monxes que tiña ó seu redor semellaban ignoralo, pero o alemán sabía que morrían coa curiosidade. Cando estivesen todos reunidos no refectorio para a cea, só entón o prior falaríalles del e diríalles que era un dos novos profesores, pois non había moito anos que no convento instalárase unha casa de estudios. Isto era unha verdade a medias e a razón exacta da súa chegada ó convento só era coñecida polo seu amigo. E así debería seguir sendo.

1 1299 da Era Cristiana

2 Trala posta de sol, sobre as seis da tarde.

Ir a MIS LIBROS

Ver en Amazon