Después de tantos años cierro este blog para intentar daros otro más intuitivo, con una apariencia distinta y que sea más fácil de seguir. Esta es la nueva dirección:
Cuentos en castellano, gallego e italiano. Libros de María Acosta Díaz. Traducciones de libros. Reseñas de libros en castellano, gallego e italiano.
viernes, 12 de abril de 2024
CIERRE DE ESTE BLOG
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
viernes, 19 de enero de 2024
EL VAMPIRO de John Polidori - RESEÑA
Todos conocemos a Mary Shelley y su libro Frankestein, pero pocos saben que un joven médico, John Polidori, acompañante infatigable de Lord Byron, también estaba esa noche en la residencia suiza y que fue la otra persona que consiguió crear un libro de terror. Su título es "El vampiro". Este libro, que no llega a las 100 páginas, contiene todos los elementos que, a partir de este momento, serán los que el imaginario romántico transformará hasta llegar al Conde Drácula.
"El Vampiro" es un libro sugerente, la sangre no salta desde sus páginas para salpicar al lector. Al contrario, pocas palabras, algunas expresiones perfectamente colocadas y el terror entra en nuestras casas.
"Este episodio sucedió durante los festejos que se organizaban durante un invierno muy crudo en la ciudad de Londres. En esas fiestas que daban los personajes más importantes de la vida nocturna y diurna de la capital inglesa, apareció un noble, que llamaba más la atención por sus peculiaridades que por su rango."
Así comienza el libro, con una descripción concisa pero lo suficientemente sugerente para la época en que se había escrito como para atrapar la atención del lector y que siguiese leyendo. Peculiaridades y excentricidades, son palabras muy evocadoras, casi no hay que describir nada más. Cada época tiene las suyas y todos las conocen. ¿Pero qué podía atraer tanto a la sociedad inglesa de finales del XIX para conseguir que este libro tuviese tal éxito que fuese traducido inmendiatamente a cuatro idiomas? En mi humilde opinión: la capacidad para sugerir más que mostrar; ni una gota de sangre, ni un mordisco salvaje en el cuello de una gentil doncella; no hay seres voladores en la oscuridad. No hay nada de eso y sin embargo están todos los elementos de las futuras novelas de vampiros: el hombre elegante, frío y calculador que posee una personalidad magnética, que desprecia a todos y, a la vez, es admirado por aquellos a los que subestima; la impiedad de su comportamiento, el poder de transformar a todo ser que se cruza en su camino y que se relaciona de manera íntima con él (aunque esta intimidad nunca sea descripta con pelos y señales), el desprecio por el amigo que intenta comprenderlo, Aubrey, joven huérfano que tiene una hermana y que queda fascinado por la figura de este ser extraordinario, hasta que vislumbra su verdadera naturaleza.
Puede que dos siglos después de su escritura El Vampiro nos parezca un libro infantil, pero recordad que sin él Bran Stocker no hubiera escrito Drácula y las series y películas sobre vampiros nunca se hubieran filmado.
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
martes, 16 de enero de 2024
HOTEL D'ANGLETERRE di Carmine Mari - RECENSIONE
Riuscire a scrivere un libro di 400 pagine e che non diventi noioso
leggerlo mi sembra qualcosa di affascinante. Se poi questo libro è
anche scritto in prima persona e riesce a trattenere la mia
attenzione leggendo per ore, allora… Complimenti allo scrittore!
Questo
mi è successo poche volte, ma una di queste è stata con Hotel
d’Angleterre di Carmine Mari, un romanzo storico ambientato a
Salerno. Ma non solo, romanzo con spie, con storie romantiche, che si
svolge in un spazio ridotto (l’hotel d’Angleterre) e pochi
personaggi. Un po’ allo stile di Agatha Christie, per la struttura
del romanzo e il posto dove si muovono, ma con una maniera de
scrivere fresca che usa i modi di dire di forma divertenti.
Espressioni utilizzati da Carmine Mari come fare la fila per
giocarsi i numeri, chi pecora si mostra, il lupo se la mangia
e andare a farsi benedire sono state inserite dall’autore in
bocca del giovane protagonista Edoardo Scannapiero e fanno strappare
un sorriso.
Il
protagonista che racconta la storia, Edoà, è un uomo giovane che
bada dalla sua mamma e vuole diventare giornalista. Si innamora cotto
di una giovane donna, suffragetta, figlia di un ricco uomo di
Salerno. Italia è sul punto di entrare in una guerra e dei documenti
molti importanti sono spariti dall’ufficio di un militare. In
maniera casuale, Edoardo si vede coinvolto in mezzo a una trama dove
nessuno è quello che sembra. Forse neanche la famiglia con i bambini
che non lasciano di fare baccano? Forse sì o forse no, chissà.
Pochi personaggi ma abilmente descritti da Carmine Mari.
Per
quanto riguarda l’ambientazione ci mostra la Salerno nascosta,
quella dei poveracci, della malavita, della miseria ma anche quella
che desidera il cambiamento a una Salerno più giusta. Non è che io
conosca Salerno, nella Campania, ma lo scrittore è riuscito a
farmela vedere con l’immaginazione.
Si
dipingi con il pennello ma anche con le parole e Carmine Mari è un
eccellente pittore di ambientazioni, personaggi, sentimenti. Mi sono
trattenuta forse troppo tempo a leggere il libro, non perché non mi
piacesse quello che stava leggendo, anzi, perché se leggevo ogni
giorno poche pagine il finale del libro lo vedevo lontano, ed era
consapevole che quando arrivasse alla fine, all’ultima pagina, mi
sarei rattristata per averlo finito. Como effettivamente è successo.
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
LAS HISTORIAS (DES)VELADAS de Roberta Mezzabarba - BOOKTRAILER
Quince relatos intrigantes que cautivarán al lector, sin vía de escape, hasta el fin de cada relato, un viaje a través del tiempo, desde el pasado a la época contemporánea, con distintas tramas, que incluyen la novela negra. Son muchas las facetas presentes en esta antología: Monoculus Orsinum; La hermosa Galiana; Proceso a una bruja; Re- comenzar; Los paramentos; La venganza del Moai. Cada relato os sumergirá en vidas mil veces vividas y en momentos históricos, a veces cruentos y de gran impacto emocional. Pero lo más interesante es la multiplicidad de argumentos incorporados y el mensaje de esperanza y amor que la autora nos expone: entre leyendas, luchas y subtergfugios, entre brujas y teléfonos móviles de última generación, el modus operandi del protagonista marca la diferencia.
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domingo, 14 de enero de 2024
Las historias (Des)veladas - Antología de cuentos de Roberta Mezzabarba - Primeras páginas
LA PAZ DE LOS VENCIDOS
Siempre le dolían los huesos cuando volvía a casa después de haber
cuidado las plantas de su pequeña huerta.
Mantenía con sus dos manos un pequeño hatillo a
cuadros blancos y rojos lleno de calabacines acabados de recoger: los
deslizó sobre la mesa de la cocina y sintió que se mareaba.
Se apoyó en la mesa y, apartando una silla, a
duras penas, se sentó.
Hacía ya tiempo que el dolor de cabeza que la
perseguía desde su juventud la había abandonado y que su vida
discurría tranquila… pero en aquel momento parecía que se le
escapaba por la punta de los dedos.
Alfa cerró los ojos y se vio de niña, aquella
mañana de julio de 1944, cuando estrechando contra el pecho un fardo
de cuadros blancos y rojos, lleno de calabacines acabados de recoger
en el huerto de tía Ines, estaba a punto de entrar en casa cuando
encontró la puerta abierta de par en par y la madre vestida con el
traje de los domingos, aquel azul con las florecillas, entre dos
partisanos armados de expresión dura y decidida.
Aquella mañana, Alfa y la madre deberían
haber ido a Vercelli a retirar el subsidio de guerra para los
familiares de los combatientes: al padre de Alfa, Pietro Giubelli, lo
habían dado por desaparecido.
«¡Muévete,
Margherita! ¡A Palmo no le gusta esperar, sin
tonterías, síguenos!»
Aquellas palabras,
gritadas por la voz estridente de uno de los hombres armados,
rompieron el silencio ensordecedor donde sólo el chillido de las
golondrinas retumbaba en el cielo.
Alfa no entendía
lo que estaba sucediendo y buscaba con su mirada la de la madre, que,
con los ojos, sin embargo, parecía querer evitarla.
«Si
me vais a interrogar, entonces me llevo también a mi hija… además
no tengo dónde dejarla.»
Al escuchar estas
palabras Alfa se enroscó a las piernas de la madre.
«Anduma!1»
gritó uno de los hombres, y la
extraña compañía se puso en movimiento: dos hombres armados y una
mujer con una niña agarrada a su falda. No se dirigieron, como
habían dicho, a ver al comandante sino que se metieron por la calle
que llevaba al cementerio, evitando adrede el centro de Crevacuore y,
con las casas, los ojos indiscretos.
Poco antes de
llegar al cementerio había una cabaña
abandonada. La compañía se paró enfrente de aquella pequeña
construcción.
Uno de los
partisanos arrebató a Alfa de la madre, manteniéndola quieta,
luego, Margherita, fue empujada al interior de la cabaña.
La mujer intentaba
zafarse de la presa de las manos de los dos partisanos que le
apretaban los brazos mientras gritaba:
«¿Qué
queréis de mí? ¿Qué queréis de mí?»
Las lágrimas
querían salir de los ojos de Alfa pero la niña no apartaba los ojos
de su madre que, aunque atemorizada, mantenía su orgullo.
De repente, en la
puerta de la cabaña, apareció la figura de Palmo, aparentemente
desarmado, con la boina en la cabeza y los finos labios formando una
mueca.
El hombre se paró
en el umbral de aquella cabaña y su mirada pareció perforar, casi
físicamente, con una violencia inaudita, a Alfa y a la madre, que al
sentir sobre ellas aquellos ojos habían dejado de moverse.
Jefe indiscutible
de los partisanos, Aurelio Bussi, alias Palmo, producía terror con
su sola presencia: a un gesto suyo, los partisanos que se encontraban
dentro de la cabaña, salieron, dejándolo solo con Margherita.
Fueron unos largos
minutos de espera silenciosa en los que incluso las respiraciones
semejaban querer hablar: Alfa no apartaba la mirada de la puerta de
aquella barraca delante de la que había pasado mil veces pero a la
que no había dado ninguna importancia.
De vez en cuando se
escuchaba la voz de Margherita gritar palabras que no se distinguían
pero cuyo sonido confuso
parecía conseguir contar, por si
mismo, todo el
dramatismo del momento, el miedo, la rabia, la impotencia de la mujer
ante una decisión, aparentemente, ya tomada antes de escucharla.
Después todo se
aquietó y se escuchó el sonido de unos pasos.
Margherita salió
vacilante, en primer lugar, seguida a pocos pasos por Palmo: la mujer
tenía el rostro alterado pero la hija, de todos modos, corrió hacia
ella, abrazándola y buscando consuelo entre las manos de su madre,
que se levantaron inmediatamente para acariciar su cabeza.
Alfa se dio la
vuelta, miró al hombre que estaba junto a ellas: los ojos de Palmo
eran fisuras en la fuerte luz estival y su expresión no dejaba
transparentar ningún sentimiento..
«Ha llegado tu
hora, Margherita. Vosotros dos, Ricciotti y Giubelli2
siempre habéis sido mi ruina, siempre me habéis dado que hacer,
¡sois un puñado de fascistas y de delincuentes!»
El susurro de la
voz del jefe partisano resonó despiadado, como una ráfaga de viento
frío, en la explanada delante de la cabaña.
Palmo hizo una
señal con la cabeza, en dirección a sus hombres, y los dos
partisanos que estaban más cerca de Margherita, comenzaron a
empujarla por el sendero que subía hacia el cementerio, y después
de unos pocos pasos apareció ante los ojos de la mujer y de Alfa un
ancho muro gris.
Lo que estaba a
punto de suceder resultó muy claro para ambas.
Ya no quedaba
espacio para las ilusiones.
Los hombres que la
habían conducido a empellones hasta allí habían aflojado la
presión en los brazos de la mujer, que ahora podía abrazar
estrechamente a la hija manteniéndole la cabeza apretada contra el
estómago.
La niña, con sus
míseros diez años, sintió los latidos enloquecidos del corazón
materno, tum, tum, y estrechándola con fuerza fue consciente, en su
joven corazón, de lo que estaba a punto de suceder.
Un partisano, al
que los otros llamaban Orlando, se acercó a las dos mujeres
intentando apartar a Alfa de los brazos de Margherita.
«Pietà l’è
morta!3»
gritaban los otros incitando al muchacho a actuar con mano dura y no
dejarse llevar por la compasión.
Alfa gritaba, no
quería soltarse y se resistía dando patadas, con la cabeza baja.
El hombre la
arrancó del cuerpo de la madre con un gesto decidido y la arrastró
como si fuese un fardo: las rodillas de la niña se pelaron en las
piedras de la grava, pero la pequeña no sintió dolor, sólo tenía
oídos para los gritos de la madre.
«¡No, no,
socorro, no! ¡Alfa! ¡Alfa!»
Arrastraron lejos a
la chiquilla y vio a la madre retenida con firmeza por uno de
aquellos hombres armados, luego vio a Palmo hablar con los otros,
pero no distinguió las palabras.
En ese momento el
partisano Orlando, que todavía mantenía agarrados firmemente los
brazos de Alfa, le presionó su cara contra su tórax, cubriéndole
los ojos, quizás en un gesto de extrema piedad. La niña con la cara
encima del partisano, escuchó la primera explosión, luego un
barrido de ametralladora.
1 Nota del traductor: Dialecto del Piemonte. En italiano, Andiamo!. En español, ¡Vamos!
2 Nota de la autora: Ricciotti era el apellido de Margherita, madre de Alfa, y Giubelli el del padre, Pietro.
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
martes, 2 de enero de 2024
ROMA SONO IO di Santiago Posteguillo - RECENSIONE
Tutti noi abbiamo letto molti libri sulla vita di Giulio Cesare. Per
quanto riguarda me sono sempre stati dei libri che raccontano gli
ultimi giorni del dittatore e la sua morte.
Roma sono io di Santiago
Posteguillo è stato, assolutamente, il primo libro che ho letto sul
Giulio Cesare giovane. È stata una scoperta meravigliosa. Molti anni
fa ho letto libri scritti dagli scrittori classici sulle guerre
civili nella Roma antica ma, proprio, forse perché non era la mia
storia diretta, non mi sono resa conto di ciò che significava.
Con questo libro di Posteguillo ho
imparato il significato delle guerre civili a Roma. Di fatto, Roma
sono io, il titolo del libro, non riguarda Cesare, come si poteva
pensare prima di cominciare a leggere il romanzo, ma alla brama di
potere di ogni dittatore che ha voluto trarre profitto di Roma per sé
stesso.
Roma sono io è la storia del
giovane Giulio Cesare, certo, ma anche quella di Silla, di Cinna, di
Dolabella.
Siccome il protagonista è Cesare
il romanzo comincia con la nascita di questo bambino che diventerà
il più grande generale di Roma. Ma poi il romanzo prende un’altra
piega incrociando la storia del futuro dittatore con altre storie.
Roma sono io si suddivide
in due grandi parti:
- quella che ha a che vedere con la
vita di Cesare, quella familiare, le Memorie, è così
la vita di Cesare è raccontata dal punto di vista di sua madre,
Aurelia, il suo zio, Gaio Mario, sua moglie Cornelia e il suo grande
amico Labieno.
In queste memorie si incrociano le
storie sullo sviluppo di un Cesare ragazzo di pochi anni fino al
momento in cui deve lottare per la sua vita e dei suoi legionari a
Mitilene.
Ogni memoria ci scopre un aspetto
che non conoscevamo di Cesare e anche il suo svolgimento fisico,
mentale e politico.
Ma, con ogni Memoria scopriamo la
personalità delle persone che faranno di Cesare un grande uomo.
- quella che ha a che vedere con lo
svolgimento politico di Cesare, Silla e tutto il processo contro
Dolabella.
In questo modo, amici e nemici, si
incrociano in una storia affascinante.
È la vita di Cesare l’argomento
principale del romanzo di Posteguillo? All’inizio sembra di sí,
ma, man mano che si legge il libro si scorpre che, veramente,
l’argomento principale è diverso. È la storia degli anni
turbolenti delle guerre civili e di tutti i dittatori che cercarono
di fare di Roma la sua propietà, con diritto di vita y di morte su
tuti quanti non erano d’accordo con le loro idee.
Così ho imparato:
- come era la lotta tra optimates e
popolanos
- chi era cittadino romano e chi
socio
- come le legioni di Roma sono
diventate profesionisti.
Quale è il personaggio che mi ha
colpito di più di tutto il libro? Gaio Mario.
Gaio Mario, zio di Cesare,
rappresenta la virtus romana, la nobiltà di carattere; è un
patrizio, certo, ma non cerca i profitto personale bensì la grandeza
di Roma, questa deve abbracciare a tutti (cittadini, socii, i poveri
di Roma). Gaio Mario prende il sopravvento su tutti gli altri
personaggi del romanzo. Per me, Roma è Gaio Mario, con il suo senso
della giustizia, dell’onore, dell’eroismo, dell’amicizia; per
Gaio Maio i suoi soldati, che provengono dei quartieri poveri di
Roma, i soci (i popoli che sono stati romanizati e che bramano per la
giustizia romana), sono Roma, no i ditattori. Nel capitolo 23 Gaio
Mario dice:
(…) difenderò Roma. Un
giorno riuscirò a cambiare questa città affinché sia di tutti:
popolari, cavalieri, plebei e soci. Però prima devo difenderla.
Quando c’è una grave crisi in atto, non c’è tempo per dispute
politiche. Solo i malvaggi e gli stupidi mettono la politica davanti
alle crisi.
Avrei
potuto cominciare a inserire brano dopo brano su questo personaggio,
Gaio Mario, sette volte console di Roma, difensore della grandeza e
della virtus romana, zio di Giulio Cesare ma non devo, peccato!, ci
sono altri personaggi come Cornelia, una ragazza di otto anni che è
già conscia di cosa si aspetta di lei:
io sono abituata a fare quello
che mi ordinano. Forse tu no.
O
Aurelia, la madre di Giulio Cesare, una donna forte e inteligente che
sempre ricorda al figlio il suo destino eroico, nel capitolo
intitolato Il sangue di Enea, Aureli dice al giovane Giulio:
Ricorda sempre la storia della
tua stirpe, della tua origine, della nascita della gens Giulia, la
tua famiglia, la più nobile e importante di tutta Roma. La dea
Venere giacque con il pastore Anchise e della relazione nacque Enea.
Il figlio di Enea venne chiamato Iulio e tu discende da lui. Sei
l’erede degli eroi di Troia…
Il
romanzo di Posteguillo è molto complesso. Cercare di fare una
recensione di ogni aspetto del romanzo sarebbe una tarea immane.
Basta dire che sono riuscita a finirlo in tre giorni, che non potevo
lasciare di leggerlo finchè i miei occhi cominciavano a vedere la
riga doppia, che ogni personaggio, cattivo o meno, mi ha colpito in
maniera che ho amato a quelli belli, eroiche, a volte forse ingenui,
come il giovane Cesare quando deve fare l’avvocato dell’acussa
nel processo contro Dolabella, come Gaio Mario, come il padre di
Cesare, e odiato a quelli come Silla, Dolabella e tutti quanti
volevano il potere per sé stessi.
Devo
anche dire che il lavoro di traduzione svolto per Adele Ricciotti mi
sembra meraviglioso. Sono riuscita a dimenticare che questo libro,
Roma sono io, è stato scritto da uno scrittore spagnolo, che la sua
lingua di origine è lo spagnolo, e ho amato la traduzione di questa
donna, Adele Ricciotti.
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
LA BANDA DEI CALIOTI di Ferdinando Martino - RECENSIONE
Rinaldo, Umberto, Gimmo e Alfredo sono quattro ragazzi amici,
frequentano la stessa scuola media. Appartengono a famiglie normali,
senza problemi di soldi, comunque, cominciano a fare piccoli furti
all’inizio dell’adolescenza.
Lo stile di vita criminale lo
interpretavano anche come una protesta, una risposta dura al sistema,
rassegnati al fatto che non avremmo trovato un posto nel cosiddetto
mondo perbene (pagina 34)
Conosco abbastanza libri che parlano
dei malavitosi, in genere sono storie che parlano di persone povere
che vivono una vita davvero insopportabile e che, per andare avanti,
non trovano un altro cammino che le rapine e altri azioni fuorilegge.
A dire il vero sempre mi avevo chiesto come fosse possibile che un
ragazzo o una ragazza, con dei genitori che danno loro tutto quello
che desiderano, che frequentano la scuola e anche l’università,
quindi, persone con un certo livello di cultura, erano riuscite a
scegliere una maniera di vivere così pericolosa. Certo, il denaro.
Ma non solo, come ci informa la citazione di sopra.
La banda dei Calioti di
Ferdinando Martino racconta il percorso di quattro ragazzi in gamba
che scelgono questa forma di vita, che non ha a che vedere con i
malviventi di strada che non hanno avuto un’altra scelta. Ed è
questo quello che attira l’attenzione di Bruno il Corso quando
conosce ai nostro protagonisti nel carcere di Poggioreale. Sono
persone intelligenti, posso prendere una strada diversa anche
all’interno del mondo della Camorra.
Da questo momento comincia un’ascesa
all’interno di un mondo così diverso da quello in cui sono stato
cresciuti: la criminalità organizzata.
Il libro è scorrevole, i personaggi
(ognuno con la sua personalità diversa) sono stati descritti con
molta cura e Ferdinando Martino sa delineare perfettamente i diversi
caratteri che conformano la vita malavitosa. La maniera di scrivere
dell’autore è sintetica, ogni parola e ogni frase è importante,
non ci sono descrizioni lunghe per riempire le pagine. Leggere La
banda dei Calioti è come vedere un film, anzi, un eccellente
film.
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martes, 12 de diciembre de 2023
TRAPPOLA MORALE di Roberta Bobbi - RECENSIONE
Loredana è una cartomante online cinquantenne, Elena fa la
sorvegliante in un supermercato, di sera, prima era un poliziotto;
Monica, è una ragazza di una famiglia benestante, che sparisce dopo
essere stata coinvolta in un incidente stradale.
Trappola morale racconta la
storia di queste tre donne. Ognuna con un origine diverso che hanno
dovuto cambiare vita e non sono affatto contente.
Tutte e tre lottano per dare un
giro a una maniera di vivere che le porta alla disperazione, la
volgarità, la malattia. Nel loro percorso trovano delle persone che
le vogliono aiutare, una donna e due uomini, ma…
Qui mi fermo, non voglio scrivere
di più. E questo MA quello che fa che il libro di Roberta Bobbi
diventi credibile, quasi come si raccontasse tre storie di vita
reali. Può darsi che il lettore si riconosca nei personaggi che
Roberta Bobbi descrive in maniera certosina oppure che veda, sia in
Loredana sia nelle altre due donne, un’amica, una zia, una
conoscente perché, anche se a volte il libro può strappare un
sorriso, è della vita di quello che si parla.
E anche delle opportunità che la
vita offre e di saperne approfitare per andare avanti senza paura. Ma
non tutti riescono a capire come si fa, come uscire del cerchio
viziato che, una volta e un’altra volta, impedisce che le persone
possano liberarsi delle sue paure e della comodità di una vita che
non è facile. Quando ci abituiamo a una maniera de vedere la vita e
anche sapiamo che essa è la maniera sbagliata di agire, uscire di
questo cerchio viziato risulta stancante, anche se sapiamo che
dobbiamo farlo, ma non ci riusciamo.
Trappola morale è un libro
realistico e surrealistico allo stesso tempo. Succedono delle cose
banali ma anche straordinarie, che sono proprio le opportunità che
hanno le protagoniste per prendere le distanze dalla sua banalità e
diventare un’altra persona. Ma queste donne hanno un carico sulle
loro spalle che non lascia che possano svolgere la loro potenzialità,
un carico molto pesante, come un macigno sulla schiena che non lascia
che gli occhi guardino a un altro posto che non sia verso il basso.
Roberta Bobbi ha scritto un libro
bellissimo, sì, ma anche divertente, ironico, un po’ amaro a
volte; un libro che forse, all’inizio dà un po’ di pigrizia
leggerlo però, man mano che si svoltano le pagine si gode come se
fosse un gustoso gelato: prima, si dubita se prenderlo oppure no, poi
si assaggia un po’, e ancora un po’ e poi si mangia in fretta e
si gode del retrogusto che lascia nella bocca.
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miércoles, 29 de noviembre de 2023
ANIME IMMONDE di Giuseppe Vivona - RECENSIONE
Fare una recensione non è mai facile. Neanche scrivere una su questo
libro di Giuseppe Vivona. Ammetto che mi piacciono i libri da 200
pagine in su. Sarà perché io non riesco di solito a scrivere un
libro di meno 200 pagine? Forse. Esprimersi senza utilizzare
descrizioni puntigliose, senza fare una descrizione dei personaggi
con ogni particolare, non è affatto facile. Ma Giuseppe ci riesce. Dal
primo momento in cui ho cominciato con la lettura di Anime Immode
ho cominciato a ridere. Vuoi dire questo che il libro di Giuseppe è
un romanzo comico, allo stile di quelli di Woodehouse? No,
assolutamente. Ma io ho riso un sacco con il personaggio di Alessio
dal primo istante in cui ho conosciuto il suo mestiere: informatore
scientifico.
Da
allora in poi è stata una vera pazzia, un susseguirsi di parole,
parolacce e cambio di atteggiamento di un uomo che ha perso la
pazienza. Ho ricordato quel film con Michael Douglas. Questa è stata
la prima immagine che mi è venuta in mente.
Mentre
leggevo mi ho chiesto la ragione del titolo del libro. Ammetto di
aver letto la quarta di copertina ed ero curiosa di arrivare al
momento in cui i demoni appaiono nel romanzo. Quello che ho
visualizzato sono stati piccoli nanni brutti, anzi, bruttissimi. Giuseppe
Vivona ha scritto un libro tra l’orrore, la quarta dimensione, i
multi universi, e le sette sataniche. E l’ha fatto in maniera
egregia, la colpa è soltanto mia se non sono riuscita a sentire
questa paura che doveva trasmettere e che, sicuramente, è riuscito a
farlo con altre persone che hanno letto il suo libro. Di fatto, ci
sono tutti gli ingredienti di un bel romanzo d’orrore, di terrore.
Sono io che ho fallito. Ma non ti preoccupare, Giuseppe Vivona, il
tuo romanzo ne vale la pena.
Il
personaggio di Noemi/Elena, il più complesso dei tre protagoniste di
Anime Immonde, è quello della femme fatale dei vecchi
film in bianco e nero. Tutto il romanzo mi rimanda vecchi film già
visti, ma questo non vuol dire che la maniera in cui Giuseppe Vivona
scrive il libro sia banale, vuoi dire che ogni scrittore, e anche
ogni lettore, ha le sue scelte, prodotte dalla sua educazione, a cui
non puoi fare a meno.
Succede
anche con il personaggio del commissario Marrone, una specie di
Marlowe all’italiana.
E
non dico più. Il libro mi è piaciuto, la maniera di scrivere di
Giuseppe Vivona è scorrevole, il vocabolario si capisce benissimo
anche per una persona come me che non sono madrelingua italiana. I
legami che ci sono tra personaggi appaiono realistiche e l’argomento,
man mano che si sviluppa, cattura al lettore che si mette in ansia
cercando di sapere come finisce il libro. Complimenti Giuseppe
Vivona!
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
martes, 28 de noviembre de 2023
SIAMO COME LE LUMACHE di Laura Moreni - RECENSIONE
Mia madre è rovinata giù dalle scale un sabato notte,
fratturandosi la gamba destra in diversi punti.
Così comincia il
libro di Laura Moreni. Quindi, si può pensare che la storia si
svolgerà intorno a questo fatto; che il libro racconti il rapporto
tra la mamma malata e la donna protagonista.
A questo punto mi
sono chiesta: Un altro libro con l’argomento della donna forte che
riesce ad andare avanti a dispetto della sua vita travagliata? Ed con
questo piccolo pregiudizio ho cominciato a leggere la storia di
Tilda.
Forse se non avessi
dovuto fare questa recensione non avrei letto il libro. E sarebbe
stato un grossissimo errore da parte mia. Perché ho continuato a
leggere, a conoscere ben bene la storia di vita di questa
professoressa e dei suoi amici Dodi, Gubo e Anita; dei rapporti di
amicizia che si tramontano all’infanzia, e anche dei loro genitori
e dei loro fratelli. Ho capito che il libro prendeva un’altra
piega, che mi ero sbagliata. E come!
La storia era più
complessa di quanto mi aspetavo.
Siamo come le
lumache parla di persone reali, con i loro pregi e difetti, che
cercano vivere una vita serena e che non riescono a farlo. I rapporti
tra i personaggi, e ringrazio a Laura Moreni la sua chiarezza
descrivendoli, non sono affatto facili. Mi ricordo che, a un certo
punto della lettura, ho pensato, Tilda, sei veramente una cretina,
come puoi dare retta a un uomo come Dodi, sei impazzita? Mandalo a
quel paese!
Perché,
a dire il vero, questo l’ho fatto io un paio di volte. Come si
dice: faccio tabula rasa e comincio un’altra volta.
Giusto
in questo momento ho visto che il libro non era così facile da
capire, che il via e vai di personaggi come Dodi e Gubo, avevano una
precisa ragione e che doveva continuare a leggere per capire cosa
voleva dire l’autrice.
Un
libro che avevo iniziato lentamente e poi l’ho divorato in un
sabato pomeriggio fino a che i miei occhi non vedevano righe, se non
caratteri che ballavano una polka.
Quale
è stato il personaggio che davvero mi ha colpito? Gubo, senza
dubbio. Forse perché mi sarebbe piaciuto essere come lui,
dall’inizio, una persona che ha preso la vita come era, dura o
meno, e che ha saputo andare avanti con una serenità invidiabile. E
poi la storia della mamma di Tilda, lei che separata dal marito è
riuscita a farsi una vita nuova, tutta sua, senza alcun rimorso. Ho
anche voluto bene a questo personaggio e gli altri che sono intorno
suo.
Man
mano che si avanza nella lettura di Siamo come le lumache il
lettore capisce molte cose, anche quelle che ha voluto tenere
nascoste nella sua vita. È un libro che parla della consapevolezza
che arriva con il tempo sulle cose che non capivamo quando eravamo
tanto giovani, quando credevamo che eravamo invincibili, quando i
nostro sentimenti facevano parte di una tragedia greco romana, per
poi darci conta che la vita, finalmente, si chiude con un cerchio e
che questo cerchio e i diversi passi che abbiamo fatto fino a
completarlo avevano una ragione precisa. Non serve a niente il nostro
stress, la voglia di fuggire molto lontano, alla fine dovremmo capire
che siamo come le lumache, che anche se vogliono arrivare allo suo
scopo ciò si trova vicino, molto vicino al punto di partenza, ed è
giusto che sia così.
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
jueves, 19 de octubre de 2023
DIARIO DE UN PSICÓPATA de Stefano Vignaroli - Primeras páginas
Antes de entrar en casa, Eleonora, con el cigarrillo encendido en la
boca, cogió la correspondencia del buzón. Era la primera hora de la
tarde del 21 de diciembre de 2012, el aire era límpido, un gélido
viento del noroeste había eliminado todas las nubes y el sol
resplandecía aunque, a pesar de toda su fuerza de voluntad, no
conseguía caldear la atmósfera como le hubiera gustado. ¿Alguien
había dicho o escrito que ese día debía acabarse el mundo? Puf,
Eleonora no parecía percibir en el ambiente extrañas señales de
terremotos o inundaciones o de otras catástrofes naturales
inminentes. Más bien era su corazón el que se había sumido en la
oscuridad más absoluta desde hacía unos días, desde que su
compañera Cecilia le había confesado que se había enamorado de un
hombre y no quería saber nada más de ella. ¿Por qué? Se
encontraban tan a gusto juntas, podían dar rienda suelta libremente
a todos sus instintos sexuales y gozar plenamente del placer que cada
una hacía sentir a la otra. Cecilia nunca sería feliz con un hombre
como podría haberlo sido con ella. Definitivamente debía intentarlo
otra vez para que su dulce compañera regresase con ella. Entró,
puso en el suelo las bolsas de la compra, que había arramblado a la
buena de Dios en el supermercado donde trabajaba como cajera, y apoyó
las cartas sobre la mesa. Finalmente consiguió dar una calada al
cigarrillo y apagarlo en el cenicero, justo a tiempo para evitar que
un par de centímetros de ceniza cayesen al suelo reluciente. Entre
todas las cartas, su mirada fue atraída por uno de aquellos sobres
acolchados, de los que se usan para enviar Cds o libros pequeños,
para evitar que el contenido se pueda dañar antes de ser entregado.
No tenía remitente. Con el corazón que se le salía del pecho abrió
el sobre, esperando que fuese un mensaje de Cecilia. En el interior
sólo había una cartulina cuadrada con un extraño dibujo. Círculos
y arcos de círculo trenzados y entrecruzados entre ellos simulando
un extraño efecto óptico de figura
en tres dimensiones. Los ojos de Eleonora miraron fijamente la imagen
que, aparentemente,
comenzó a girar, cada vez
más rápidamente, como un molinete que quisiese atraer todo hacia su
centro. La mujer perdió la noción de la realidad y empezó
a ver algunas
letras salir desde el centro de la figura, para dirigirse hacia su
mente y quedar fijadas en un remoto ángulo de su cerebro como clavos
incrustados en la pared a fuerza de martillazos. El conjunto de las
letras, en un cierto momento, formó una frase: MATA Y MÁTATE. TU
ARMA ES EL FUEGO.
La imagen,
poco a poco, dejó de dar vueltas y Eleonora volvió a ser consciente
del ambiente que la rodeaba, pero no de sus acciones, que ahora eran
dictadas por aquella frase impresa en su subconsciente.
Cogió el
teléfono móvil y llamó a Cecilia.
— Necesito
hablarte. Tranquila, será la última vez, luego serás libre de
marcharte con tu hombre. Dentro de dos horas delante de las
instalaciones deportivas, te espero dentro de mi coche.
Colgó sin darle tiempo a responder, sabía que la
amiga se presentaría a la cita. Se preparó cuidadosamente,
escogiendo ropa elegante e inundándose de desodorante. Puso atención
en el arreglo del cabello y roció laca en abundancia para mantener
el peinado. Se puso sus pendientes y sus piercing y, finalmente,
dedicó tiempo a maquillarse: base, maquillaje, lápiz de labios.
Finalmente se miró en el espejo juzgando el resultado más que
satisfactorio. No pudo evitar, mientras miraba su imagen reflejada,
llevar una mano al bajo viente, acariciar su monte de Venus y sentir
un pequeño escalofrío.
A partir de entonces supo exactamente lo que debía
hacer. Antes de llegar al lugar de la cita se pasó por el estanco y
compró un paquete de cigarrillos y algunas bombonas de gas para
mecheros. La muerte llegaría enseguida después del último e
intenso acto de placer.
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
lunes, 2 de octubre de 2023
ODIO MEDITERRANEO di Marco de Luca - RECENSIONE
A
volte un titolo è un ottimo riassunto di un libro; a volte non si
capisci bene cosa voglia dire l’autore. Ciò non vuol dire che il
titolo sia sbagliato bensì che è stato scelto con tanta cura che
deve attirare l’attenzione del lettore affinché si impegni nella
lettura del romanzo.
Proprio questo è successo con Odio Mediterraneo di Marco
De Luca.
All’inizio, prima di cominciare la lettura, pensavo che fosse un
libro pieno di scene crudeli, viscere ovunque e via dicendo.
Non ne avevo la più pallida idea dell’argomento.
Ho preso però il libro con curiosa perché il romanzo storico mi
piace da morire, sia che abbia un mistero da scoprire o che racconti
di battaglie, sia che racconti la vita di un personaggio, conosciuto
o meno, e via dicendo.
Così ho cominciato a leggere Odio Mediterraneo.
Il libro ha come sfondo storico la Venezia del XVI secolo, per
l’esattezza si svolge nell’anno 1568, tre anni prima della
Battaglia di Lepanto.
Detto questo, andiamo al dunque.
Il protagonista della storia si chiama Maffeo Raffaelli; abita a
Venezia e fa il mercante. Lui però non è nato a Venezia ma in
Dalmazia, che all’epoca era sotto il dominio della Repubblica di
Venezia.
La storia descrive diversi tipi di “odio” che predominano nel
Mediterraneo e non solo: il primo “odio mediterraneo” è
la paura del diverso, di chi veneziano d’origine vede di cattivo
occhio i forestieri, anche se questi sono arrivati quando avevano
otto anni e adesso ne hanno più di cinquanta.
Maffeo non è un rampollo di una casata nobile, è nato povero ed
è riuscito a raggiungere la ricchezza con il suo lavoro di mercante.
Questo determina il secondo “odio mediterraneo”: l’odio
di chi crede di essere migliore degli altri giacché appartiene a
famiglie antiche da secoli.
Maffeo si sposa con una donna che appartiene a una di queste
casate.
Questo determinerà il terzo “odio mediterraneo”:
quelli che credono che un uomo semplice non si debba mischiare con i
nobili, che il sangue non va mischiato e che presto o tardi questo
porterà alla rovina.
Maffeo è un uomo che somiglia a quei cani che abbaiano ma non
addentano mai. Può darsi che sgridi i suoi servi ma, più e mai più,
metterebbe una mano addosso a loro.
Questo è il quarto “odio mediterraneo”: quello che
provano coloro che credono di essere al di sopra di tutti solo per
nascita.
Maffeo ha relazioni commerciali con tutti quanti abitano a
Venezia, anche con gli ebrei del ghetto.
Questo è ancora un “odio mediterraneo”: l’odio verso
gli ebrei, chiusi nel Ghetto come pecore. Ma non solo. Anche verso i
poveri che non hanno un altro posto dove possono abitare.
Ma la storia continua e Maffeo, dopo una serie di sventure, perde
tutto, diventando schiavo di un turco molto importante.
Ecco il sesto “odio mediterraneo”: l’odio tra
cristiani e musulmani, il seme forse della Battaglia di Lepanto.
Purtroppo c’è un odio che non cambierà mai. Un odio che ancora
possiamo sentire ogni giorno, veramente irragionevole, l’odio in
maiuscolo: l’ODIO DI MASSA. E anche di questo parla Odio
Mediterraneo di Marco de Luca.
E poi, i personaggi, come sono i personaggi che popolano il libro
di De Luca? Allo stesso ritmo che la storia si svolge e cresce fino
ad arrivare al culmine del romanzo, così i personaggi di Marco de
Luca crescono e vanno avanti nello svolgimento della loro
personalità. Ognuno appare per quello che è, fragile a forte, senza
maschere o trucchi. Sia Maffeo che Sofia (sua moglie), Maria (la loro
servetta) oppure Bembo (il patrizio nemico di Maffeo) si rendono
conto che le cose non sembrano quello che sono in realtà.
Qualcosa sta cambiando, sia nella società del XVI secolo sia
nelle persone che vivono in questa epoca, niente può rimanere fermo
molto tempo e così deve essere.
Lo stile dell’autore è semplice ma elegante; inserire ogni
tanto parole in veneziano, anche in bocca dei patrizi, o in spagnolo,
quando Maffeo visita un ebreo originario della Spagna, rende
veritieri i personaggi.
Come finire con questa recensione?
Con uno dei paragrafi che mi è piaciuto di più, quando Maffeo
ritorna a Venezia:
Com’era bella la sua città. Nulla sembrava cambiato. Era lì
tra le due colonne, che si svolgevano le migliori acrobazie durante
il Carnevale, che il popolo assisteva all’amministrazione della
giustizia, e che attraccavano i vascelli carichi di merci e denari.
Era lì che sarebbe dovuto sbarcare, rientrato dalla spedizione.
Tutto l’amore del protagonista per la sua città si esprime in
maniera concisa in questo paragrafo che, letto ad alta voce, ha una
musicalità speciale e riesce a far vedere al lettore scene tipiche
in Piazza San Marco e anche a sentire la meraviglia che lo stesso
Maffeo sente e che trasmette a chi legge il libro in maniera egregia.
Odio Mediterraneo è un libro che si legge con curiosità,
con molto piacere, in maniera scorrevole, che trasmette con
sentimenti e piccole descrizioni, per niente prolisse, un’epoca
così convulsa. Maffeo, anche un po’ rozzo, è un personaggio che
sembra simpatico al lettore da subito. Si intuisce che non è un uomo
cattivo, se lo sembra è dovuto all’epoca in cui vive e la città
in cui abita. È un uomo del suo tempo, un uomo che deve indossare
una maschera, altrimenti i lupi lo mangeranno, e, certamente, i lupi
cercheranno di farlo.
Ma quelli come Maffeo sono superstiti, mai vittime, e alla fine,
ce la faranno nonostante tutto e tutti.
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
ECLISSI PERPETUA di Jessica Marchione - RECENSIONE
Il libro Eclissi Perpetua di Jessica Marchione è un romanzo fantasy. Sono sicura che se qualcuno legge questa prima frase non vorrà leggere un’altra cosa, eccetto le persone che godono con queste tipo di romanzi. Ma questo è un grande errore. Perché? Si dice che i romanzi fantasy sono stati scritti da persone che hanno un’immaginazione infantile per un’altra che hanno lo stesso tipo di mente. Quali sono le ragioni per pensare così? Vediamo:
― La lotta tra il Bene e il Male
― L’esistenza di personaggi bianchi oppure personaggi neri.
― L’uso di questi colori per simbolizzare questa lotta.
― Una trama, a volte, senza sbalzi nel tempo, lineare.
― Il finale scontato in cui il Bene prende il sopravento sul Male.
È vero. Queste sono le linee fondamentali del romanzo fantasy. Ma anche del romanzo noir, dei gialli, delle nouvelle, dei classici. Anallizzate bene quei libri che leggete, ho ragione. Può darsi che in alcuni libri ci siano dei personaggi grigi, che non appartengono al Bene totalmente ma neanche al Male. Ma questo si può vedere anche nei romanzi fantasy. Questo tipo di personaggi nel romanzo di Jessica Marchione vengono rappresentate, appunto, per le Ombre. Il suo colore è il grigio e non appartengono totalmente al mondo oscuro ma neanche al mondo della luce. Persone che sono diventate cattivi per forza ma che, comunque, hanno un anima che vuole ribellarsi, non fare del male, ma non ci riescono.
Scrivere un romanzo fantasy non è roba facile. Si deve immaginare un mondo da capo. Voglio dire:
― un mondo fisico dove si svolge l’azione: un pianeta, una nazione, la fauna e la flora;
― dei personaggi che siano credibile ma, allo stesso tempo, originali.
― le caratteristiche fisiche di questi personaggi.
― le relazioni tra loro.
La differenza principale tra un romanzo fantasy e gli altri tipi di romanzi è che nel fantasy si deve creare tutto da capo. È chiaro che la nostra cultura greco latina ci ha fornito delle leggende e miti che sono la base di qualsiasi romanzo fantasy. Ad esempio, il nome di Hyobe, pronunciato ad alta voce, non vi sembra molto simile a quello di Giove? Ma questo non vuole dire che il libro di Jessica Marchione non sia originale nel senso di dare una svolta ai miti da tutti conosciuti. Vuol dire che la tradizione ci ha fornito degli esempi che ha potuto usare per svolgere il suo libro e cercare di dare, allo stesso tempo, il punto di originalità che si cerca in qualsiasi libro di fantasy.
Ed è riuscita a farlo. Perché nel romanzo fantasy quello che importa non è se il Bene prenderà il sopravento sul Male, questo è scontato, bensì come lo farà, le trame secondarie.
Nessuno pensa che Tolkien abbia scritto un romanzo fantasy banale, tutti quanti adorano Tolkien, la storia dell’anello, Gondor, gli elfi e via dicendo. Ma, l’argomento è sempre lo stesso, sia Tolkien, il mito di Ulisse o di Dracula: la lotta tra il Bene e il Male. Punto.
In Eclissi Perpetua ci sono tutti gli elementi affinché gli amanti del fantasy, ma anche di quelli che non l’amano, possano godere per ore di piacente lettura. Perché ci sono fate, magia nera, magia bianca, eroi, draghi e unicorni. Personaggi conosciuti per tutti che ci mostreranno una maniera diversa di capire non solo il mondo creato da Jessica Marchione ma anche il nostro mondo, quello dove abitiamo. Perché nel fantasy c’è anche una lezione di vita ed è questo che si deve capire. Bravo Jessica!
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
jueves, 6 de julio de 2023
LIBERA: Il cielo fatto di mare e di lampare di Cinzia Passaro - RECENSIONE
Negli
ultimi anni si sono scritti un sacco di libri con donne come
protagoniste. Donne forti e intraprendenti che non vogliono essere al
di sotto di nessuno. Donne che vogliono la riconoscenza delle loro
anime, dei loro sentimenti. Ogni donna è diversa ed è il risultato
della vita che ha vissuto. Ciò che spesso le accomuna è un forte
senso di ribellione.
Una ribellione che quasi sempre porta al
cambiamento in ogni parte del mondo. Qualunque sia il posto di
provenienza delle donne o qualunque sia la razza, la lotta è la
stessa: essere libere e non avere padroni.
La ribellione non è qualcosa che si presenta subito, la
ribellione è nell’animo delle donne fin da piccole, tutte
desiderano la libertà, la stessa che hanno già gli uomini ma che a
loro molte volte viene negata.
La storia scritta da Cinzia Passaro non è soltanto la storia di
Elena, la madre di Libera, che sbaglia a sposare don Vito, credendolo
diverso e scoprendo la sua vera natura già subito dopo il
matrimonio. Neanche la storia di sua figlia Libera, costretta a
sposare un uomo, Luigi, che non ama, che come suo padre è violento
e crudele.
Neanche la storia di amore vero tra Libera e Enea.
È la storia dell’Italia e dei paesi nel resto del mondo del
secolo scorso.
Qualcosa sta per cambiare, nel dopoguerra le donne cominciano ad
aprire le loro menti ad altri modi di pensare e di sentire. È il
cambiamento si fa possibile.
Tutti quanti argomenti importanti che riguardano le donne Cinzia
Passaro li metti nel suo libro:
- la violenza all’interno del matrimonio (il rapporto tra Elena
e don Vito)
- la violenza fisica e anche psichica (il rapporto tra Libera e
Luigi)
- l’infanticidio per onore (la storia di Anna)
- l’ ipocrisia degli uomini, anche di quelli che dovevano avere
una forte morale, ma non è così.
- l’adulterio si vede da due punti di vista diversi, il delitto
d’onore e il divorzio
- il femminismo
- le prime donne che si mettono a lavorare con donne maltrattate
- l’immigrazione.
Tutti questi argomenti appaiono nel libro Libera: il cielo
fatto di mare e di lampare. Ma non solo, ci sono altri argomenti
trattati: l’Italia del fascismo, l’ipocrisia politica, i
partigiani, il dopoguerra con le sue vendette, i politici cambia
pelle…
E poi gli usi di un altro tempo come la vendemmia, la tonnara, i
balli degli anni sessanta a casa, la gioventù che si ribella, il
movimento studentesco, la legge sull’aborto e, quindi come le donne
dovevano farlo in maniera clandestina e tanti, tanti argomenti
importanti per lo sviluppo di un paese che voleva la libertà di
agire.
E poi c’è anche il Covid. Il romanzo comincia con Maria Libera
che è già anziana, non può uscire da casa e vive con una donna del
Senegal. Il lavoro d’introspezione che fa Libera porta a ricordare
tutta la sua vita, inizia e finisce con il mondo ostaggio del Covid,
e con un grido di speranza.
Il romanzo di Cinzia Passaro è un testo potente, convincente nei
suoi argomenti, facile da leggere per il tipo di linguaggio che
utilizza, ma si deve fare con la dovuta calma affinché il cervello
del lettore prenda l’abitudine di trovarsi quasi con un argomento
diverso in ogni capitolo.
Per me il libro di Cinzia Passaro e la sua protagonista, Maria
Libera, ha un doppio valore: da una parte, fare ricordare alle donne
nella maturità come è cambiato l’atteggiamento verso le donne nel
tempo; da un’altra parte, può servire alle giovani donne del XXI
secoli ad imparare che la lotta non è finita, che la donna non è al
di sotto dell’uomo o di chiunque pensi di avere il diritto di
umiliare, picchiare e altri atteggiamenti che vogliono la donna
sottomessa.
Perché è così importante questo libro e tutti i libri che
parlano dei problemi delle donne del passato? Dal mio punto di vista:
perché sembra che da qualche anno tutta la lotta delle donne degli
anni sessanta, settanta e via dicendo, stiano andando a catafascio. E
non si può permettere, si devono far leggere alle ragazzine questi
libri perché in questo modo potranno capire e potranno lottare anche
loro affinché, le condizioni delle donne, ovunque possano
migliorare.
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
sábado, 1 de abril de 2023
A MOEDA DE WASHINGTON de María Acosta Díaz - Primeiras páxinas
Ariel Sánchez Castro
estaba feliz tirando fotos nos Xardíns da Maestranza, dúas máis e
recollería os trebellos, o trípode e maila cámara, para segui-lo
seu percorrido pola Cidade Vella da Coruña. Xa estaba escurecendo e
desexaba poder rematar con este carrete para proba-lo seguinte, moito
máis sensible e axeitado para tirar fotos pola noite. As calellas e
prazas da antiga cidade medieval tiñan unha luz moi especial pola
noite e Ariel desexaba facerlles unha morea de fotos co novo carrete
que collera da tenda onde estaba a traballar. Levaba alí dende os
dezaoito, é dicir, case quince anos, e era amante da fotografía
dende que lle agasallaran unha cámara de fotos ós quince. Nos
momentos de lecer dedicábase a percorre-la cidade na procura dos
mundos máxicos e marabillosos que se atopan dentro dela. Mundos que,
se cadra, so vían el e seica algúns cativos, aínda que cos tempos
que corren os raparigos están máis pendentes da play-station
que de si detrás dunha árbore pode verse un anano ou unha fada.
Pero Ariel era feliz imaxinando os xardíns da súa cidade cheos de
seres máxicos, tanto bos como malvados, e as historias das que
podían ser protagonistas. Nos Xardíns da Maestranza a xente estaba
empezando a marchar e Ariel tirou a derradeira foto, desenrolou a
cámara do trípode, recolleu este último trebello, meteunos en
cadanseu funda, botouno ás súas costas e saíu pola porta máis
próxima ó Xardín de San Carlos. Durante un intre quedou mirando a
porta pechada deste pequeno parque, que tiña un balcón de pedra
dende onde se podía facer unha bonita panorámica do Castelo de San
Antón, os canóns da muralla e maila dársena.
Ariel era un mozo de trinta e tres anos,
alto, de pouco máis de 1,80, ben formado, pel morena e cabelo negro,
cuns ollos grises, un pouco miope e presumido de máis para poñer
gafas, que ás veces metía a zoca cando saudaba a alguén pola rúa
ó confundir á persoa con algúns dos seus amigos ou amigas. Só
levaba as gafas pola rúa cando estaba a fotografar algunha cousa
porque doutro xeito non daba calculado ben a distancia e non
distinguía ben o círculo do obxectivo da súa cámara réflex, polo
cal a imaxe que vía semellaba partida se non estaba ben enfocado o
obxecto que desexaba fotografar. En canto facía a foto, quitaba as
gafas. Hai tempo tivo unhas lentes de contacto pero non se daba xeito
con elas, sobre todo en verán cando ía á praia, non ía bañarse
con elas postas, así que entón non as poñía. E ó saír da praia
tampouco, iso significaría que tiña que leva-las lentes de
contacto, o líquido para limpalas e o trebello onde se gardaban.
Unha leria.
Ariel, despois de quedar un intre
pensativo diante da porta de acceso ó Xardín de San Carlos,
tentando ordena-las súas ideas sobre cando podería volver por alí,
colleu pola rúa que bordeaba o dito xardín e dirixiuse cara á
Igrexa dos Dominicos. Sempre lle abraiara a súa torre e tamén os
xardín que había próximo ó convento. Pero o que máis lle gustaba
desa parte da Cidade Vella era a Praza das Bárbaras. Aquel recuncho
era máxico e tiña unha luz pola noite moi especial. Alí
descansaría un intre ós pes do cruceiro que había no centro da
praza e quedaría un bo anaco mirando á entrada do convento
construído, cría, alá polo século dezasete. Se cadra era máis
antigo. Nesa praza, cando era o tempo da Feira Medieval que se
celebraba tódolos veráns, facían demostracións de tiro con arco e
outros oficios xa esquecidos. Hoxe, domingo, a praza estaba
estrañamente solitaria, non había ninguén nela, so el. Ariel
ergueuse, sacou o trípode da súa funda e colocouno xusto diante do
cruceiro, enganchou a cámara e cambiou de obxectivo, poñendo no
canto do de cincuenta milímetros un teleobxectivo. Sacou as gafas da
mochila que sempre levaba ás costas, mirou polo visor, graduou a
altura do trípode, e volveu mirar. Fixo a mesma operación un par de
veces máis ata que quedou satisfeito. Entón tirou a foto. Despois
mirou ó seu redor buscando outra foto. Ariel encadraba
automaticamente; é dicir, cando saía coa cámara non vía edificios
nin coches nin árbores nin paisaxes: vía fotos. E para el unha foto
podía ser un edificio enteiro ou unha pedra cunha forma estraña ou
estrafalaria, tamén unha folla dunha árbore ou un chamador dunha
porta, mesmo unha tea de araña era unha foto. Xa sabía como ía
queda-la foto antes de facela. Ás veces atinaba e outras non e tiña
que volver probar facela de novo. Neste intre non se lle estaba a
ocorrer nada. Non importaba a praza non ía marchar e, dende logo,
non ía desaparecer como tantas outras cousas que si o fixeron por
mor da cobiza dos promotores de casas e doutro tipo de construcións,
como aquelas fermosas fontes que había na Praza de Galicia, fronte o
Palacio de Xustiza, que as sacaron para face-lo aparcadoiro
subterráneo e non se volveu saber nada delas. El tiña esas fontes
nunha foto. Deulle a impresión de que non ían durar e tiroulles
unha foto. Tiña razón. Seguro que levan anos nalgún chalé ou pazo
pertencente a calquera das persoas que tiveron a boa idea de
esnaquizar aquela praza para construír un aparcadoiro.
Foi cara ó fondo da praza e meteuse por
unha calella estreita, onde se atopaba a casa de María Pita. Ía
mirando cara arriba, despreocupado, tentando adiviñar se pagaba a
pena tirarlle unha foto a calquera das casas. De cando en vez miraba
o chan, feito con grandes pedras, tentando non pisar calquera cousa
indebida como un anaco de cristal ou cousas peores e, de súpeto, un
brillo un metro máis alá de onde se atopaba chamou a súa
atención. Colleu a cámara e púxose a camiñar cara ó brillo
tentando enfoca-lo obxecto que o producía e quedou pampo cando
descubriu que era unha moeda ou algo semellante. Ariel agachouse para
observala mellor e decatouse que estaba esnaquizada en tres anacos.
Colleuna. Volveu á Praza das Bárbaras e sentou de novo no cruceiro;
logo sacou unha folla dun pequeno caderno que sempre levaba para
apuntar o nome das fotos e as súas características técnicas,
pousouno nun dos chanzos do cruceiro e enriba del os anacos daquilo
que semellaba unha moeda ou unha medalla. Quedou dunha peza cando se
decatou que o que se lle estaba a amosar era a faciana archicoñecida
do que fora o primeiro presidente dos Estados Unidos de América:
George Washington. Era unha moeda e brillaba tanto que semellaba que
estivese recentemente acuñada. O que máis lle abraiaba a Ariel era
a data que aparecía na moeda: 1776. Segundo lembraba ese foi o ano
da Declaración de Independencia. Se cadra era unha moeda
conmemorativa. Se cadra era auténtica. ¿Por que estaría partida en
tres anacos? ¿Quen sería o dono? ¿Era realmente prata o metal do
que estaba feita? ¿Como foi parar a esa calella? Non sabía case
nada sobre a época da Independencia de Estados Unidos, o que a
meirande parte da xente: que a Declaración de Independencia foi o
catro de xullo de 1776 e que houbo algo referente a uns americanos
disfrazados de indios que botaron o té que traía un barco ó mar.
Pouco máis sabía.
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Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
jueves, 30 de marzo de 2023
O ENIGMA DOS NOVE SEPULCROS de María Acosta Díaz - BOOKTRAILER
Esta é a historia dun rapaz que entra por un sumidoiro dunha calella da Cidade Vella da Coruña e accede a un mundo de fantasía, de seres imposible, míticos, cos que vivirá unha chea de aventuras na procura da solución do Enigma dos Nove Sepulcros.
Unha historia onde o protagonista, Sen Nome, deberá pasara unha serie de probas, resolver adiviñas e demais se quere acada-lo seu obxectivo.
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lunes, 20 de marzo de 2023
NA PROCURA DE BALMUNG de María Acosta Díaz - BOOKTRAILER
Sofía, Luís, Tareixa, Carla e os seus amigos xa non son xente nova, casaron ou non, algúns teñen fillos, outros cambiaron totalmente a súa vida. Mesmo o seu inimigo cambiou. Aínda así veranse envoltos nunha aventura que mergulla as súas raíces na historia antiga de Coruña, co Convento dos Dominicos no mesmo centro dun misterio secular. ¿Onde se atopa Balmung, a mítica espada de Sigfrido? ¿É real o unha fermosa lenda?
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NA PROCURA DE BALMUNG de María Acosta Díaz - Primeiras páxinas
O monxe percorrera un longo camiño dende
o seu país natal e estaba moi canso. Durante unha chea de meses
camiñara por vales e montes, atravesara cidades e aldeas e cruzara
ríos en total soidade. Dende o alto daquel outeiro adiviñaba a
pequena cidade que era o seu destino ó lonxe. Unha cidade preta do
mar. Era un home alto e forte pero xa non era un mozo. Debería de
estar polos corenta anos, pouco máis ou menos. A súa tonsura estaba
rodeada por unha morea de cabelo gris e a súa cara estaba cuberta
por unha longa e mesta barba da mesma cor. O único trazo salientable
do seu rostro eran os seus ollos, dun azul escuro. Sentara enriba
dunha rocha ó carón da porta do muíño e estaba a xantar un anaco
de pan e un pouco de queixo que lle dera o amable muiñeiro. Tiña
tamén unha xerra de fresca auga do río. Ós seus pés, un longo
paquete formado cunha vella manta e rodeado de cordel agochaba as
súas poucas pertenzas. O monxe mirou contra ó ceo, o sol estaba no
máis alto, aínda lle quedaba unha longa camiñada ata chegar ó
Convento dos Dominicos de Coruña, un edificio fundado apenas había
uns setenta e cinco anos. Despois de remata-lo seu xantar e beber un
grolo de auga o monxe ergueuse e achegouse ó muíño:
— Grazas pola túa amabilidade. —dixo
o home, cun forte acento estranxeiro, entrando no muíño. —Que
Deus te axude e te colme de bendicións.
— ¿Non quere quedar un pouco máis?
—preguntou o muiñeiro sen
deixar de traballar.
—Non podo, meu fillo, non podo. Pero
agradézocho. —respondeu o monxe
erguendo a súa man dereita cos dedos índice e anular xuntos e
facendo o sinal da bendición por todo o recinto e logo na cabeza do
muiñeiro. —Debo marchar.
O muiñeiro, que tiña a cabeza agochada
mentres o monxe falaba, fitouno e sorriu agradecido polo que o
estranxeiro acababa de facer. O monxe tamén sorriu e de seguido saíu
do muíño e comezou a baixa-la costa ata os prados que había cerca
do mar.
Dous
horas despois desta conversa o monxe atopábase xa preto das murallas
da cidade. Rodeounas e seguiu camiñando ata que viu o convento.
Mirou o sol, que xa comezara a baixar no horizonte, axiña os monxes
serían chamados á vésperas.2
Antes de chamar á porta o monxe acariñou, case con amor, o fardo
que levaba pendurado das costas, como se desexase comprobar que aínda
o tiña alí e non desaparecera. Levaba tanto tempo con el, dende que
saíra de Alemaña, que ás veces esquecíao. De seguido turrou da
campá que tiña á dereita e agardou pacientemente. Non pasaran nin
dez minutos cando a pequena abertura que había na porta, e que
servía para indagar na identidade de quen chamaba antes de deixarlle
franquea-la entrada, se abriu e dende o outro lado un freire moi
novo, case un rapaz, segundo pensaba o monxe estranxeiro, fitouno sen
dicir un chío.
— Son o irmán Tifer, e veño dende
Alemaña. Desexo ver ó prior.
A pequena apertura pechouse e Tifer
quedou agardando. A porta non tardou en abrirse, e o mozo coas roupas
de novicio fixo un xesto dándolle a entender o recentemente chegado
que podía pasar. Tifer así o fixo, logo agardou a que o novicio
pechara a porta. Sempre por medio de xestos o mozo foi guiando ó
monxe ata a cela do prior. Petou na porta e agardou pacientemente a
obte-lo permiso para entrar.
— Adiante. —dixo
unha voz dende detrás da porta.
O novicio abriuna e botouse a un lado
para deixar paso ó monxe estranxeiro.
— ¡Irmán Tifer! ¡Agardábamos a túa
chegada dende hai tanto...! —dixo
o prior, un home un anaco máis baixo que o seu hóspede e un pouco
gordecho, tamén máis vello, achegándose e dándolle unha aperta.
—Podes marchar. Segue así,
irmán, segue así. —seguiu a
falar fitando para o novicio que, despois de facer unha pequena
inclinación de cabeza, saíu da cela e pechou tras el. —É
un bo rapaz, pero fala de máis, por iso debe pasar un tempo sen
facelo para que aprecie o valor da palabra e o valor do silencio.
Senta, irmán Tifer, senta, debes estar canso. ¿Traes novas dos
nosos irmáns de Alemaña? ¿Están todos ben? ¡Estamos todos tan
contentos de que por fin esteas con nós!
O irmán Tifer, que sentara na cama do
prior, pois a única cadeira que había estaba ocupada por este,
fitaba para o seu vello amigo sorrindo. A pesar dos anos e do seu
cargo conservara a súa alegría xuvenil.
— ¿Hai moitos alumnos xa?
— Uns poucos. —respondeu
o prior fitando primeiro para Tifer e logo para o paquete que o monxe
deixara ós seus pés.
— Quedará comigo. —respondeu
o monxe alemán. —É o máis
seguro. ¿Fixeches o que che pedín?
— Fíxeno. Ninguén máis o sabe.
— É mellor deste xeito.
— Seino. —dixo
o prior erguendo de seguido. —Axiña
seremos chamados á vésperas. Estou certo que desexarás ve-la túa
cela e cambia-lo hábito. Acompañareite.
Ámbolos dous amigos saíron da cela.
Polo corredoiro os monxes ían camiñando a modo contra a capela do
convento, xa por parellas, xa en soidade, pero todos, absolutamente
todos, miraban con curiosidade ó freire recentemente chegado. Tifer
e o prior apresuraron o paso. Pouco antes das seis da tarde entraban
na capela, xa chea de monxes, para comeza-las vésperas. Tifer
mesturouse co resto dos monxes. Conseguira acada-lo seu destino sen
problemas, o que non significaba que estivera fóra de perigo. O
obxecto que trouxera dende Alemaña non sufrira dano ningún, agora
só había que procurar que non caese nas mans inadecuadas, aínda
non chegara o momento en que os homes soubesen aprecialo. Era un
obxecto demasiado poderoso, non podía caer nas mans de calquera.
Ninguén posuía as calidades axeitadas para posuílo, non nestes
tempos, se cadra nun tempo futuro, pero non agora. Os monxes que tiña
ó seu redor semellaban ignoralo, pero o alemán sabía que morrían
coa curiosidade. Cando estivesen todos reunidos no refectorio para a
cea, só entón o prior falaríalles del e diríalles que era un dos
novos profesores, pois non había moito anos que no convento
instalárase unha casa de estudios. Isto era unha verdade a medias e
a razón exacta da súa chegada ó convento só era coñecida polo
seu amigo. E así debería seguir sendo.
1 1299 da Era Cristiana
Sono laureata in Sociologia, ho imparato italiano nella Scuole di Lingue a Corugna, mi piace leggere, scrivere e tradurre in tutte e tre lingue che conosco: galiziano, italiano e spagnolo. Adoro lavorare con il computer e posso rimanere ore avanti a esso.
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